Descubre los últimos mosaicos accesibles en el Centro Histórico de San Salvador. Un recorrido curado por las obras de Violeta Bonilla, Cañas y Alvarenga.

El arte del mosaico, aunque milenario en su técnica, encuentra en el corazón de San Salvador sus últimos baluartes de resistencia. No se trata solo de decoración; son los sobrevivientes de una época dorada de la plástica salvadoreña. En un entorno urbano que cambia drásticamente, identificar estas piezas accesibles se vuelve un acto de rescate documental, una pieza documental única que todavía respira entre el concreto y el bullicio de la capital.

El Inventario de la Resistencia: Del «Chulón» a la Cripta

En El Salvador, el momento cumbre de este arte ocurrió en los años 60, dejando un rastro que hoy es un testimonio invaluable. La obra de Violeta Bonilla y Claudio Ceballos, el mosaico de «La Revolución» (mejor conocido en el lenguaje popular como “El Chulón”), permanece como el gran referente de piedra volcánica. Junto a él, el «Don Quijote y Sancho Panza» en la ex Casa Presidencial, marca un hito de acceso público que define el paisaje de la zona poniente.

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Mosaicos: Obras que Sobreviven al Olvido y al Traslado

El mapa de estos últimos mosaicos incluye paradas obligatorias para el ojo curioso:

  • Plaza Morazán y Biblioteca Nacional: Donde Carlos Cañas proyectó su visión modernista.
  • Cripta de Catedral: Un espacio activo donde Jorge Alvarenga ha inmortalizado a los últimos tres arzobispos, demostrando que el oficio no ha muerto.
  • El Rescate de «La Democracia»: Una obra que, tras ser retirada de su torre original por intereses bancarios, fue recuperada e instalada en el Ministerio de Economía.
  • La Fachada de la Ex Asamblea: Un mosaico que parece olvidado por los transeúntes, pero que constituye un registro histórico recuperado de incalculable valor para el patrimonio nacional.

Valor de Archivo: Esta recopilación es más que un artículo; es el último inventario de una técnica que se desvanece, elevando estas fotografías a la categoría de testimonios invaluables de un San Salvador que aún conserva sus tesoros.