Blog

  • VIDEO. Comandos, primeros en llegar al sepelio de monseñor Romero

    VIDEO. Comandos, primeros en llegar al sepelio de monseñor Romero

    Después de que estallaran las bombas y se escucharan los disparos, la multitud horrorizada se lanzó en una estampida que provocó la pérdida total del control y desató el caos. Muchos intentaban ingresar a la Catedral de San Salvador, mientras otros huían desde la Plaza Gerardo Barrios hacia otras calles y avenidas de la capital. Varias personas murieron por heridas de bala o por síndrome de aplastamiento; en medio de aquel escenario, los Comandos de Salvamento fueron los primeros en llegar, utilizando sus escasos recursos para auxiliar a las víctimas.

    Este suceso ocurrió el 30 de marzo de 1980, durante el sepelio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. El Arzobispo de San Salvador había sido asesinado unos días antes, el 24 de marzo, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia, en una colonia periférica de la ciudad.

    El día de su entierro, en la Catedral se encontraban millares de personas. Entre el clero, asistieron altos jerarcas católicos de México y otros países, así como sacerdotes de diferentes órdenes de El Salvador, incluyendo a los Jesuitas, quienes eran fieles seguidores y amigos de Romero.

    Al final, el entierro se realizó de forma apresurada en un altar del ala derecha de la Catedral. Tanto en el interior como en el exterior del templo quedaron cuerpos sin vida y miles de zapatos que los fieles perdieron en la estampida que precedió a los sucesos.

    San Óscar Arnulfo Romero fue declarado santo por la Iglesia Católica y es un orgullo nacional para los salvadoreños. Aunque las nuevas generaciones son ajenas a estos acontecimientos, en estas imágenes —rescatadas de periódicos locales y de fotoperiodistas amigos— se puede sentir el terror de aquellos eventos, así como la solidaridad de los Comandos de Salvamento, Boy Scouts y la Cruz Roja Salvadoreña, quienes atendieron a las decenas de heridos

  • Testimonio de una Realidad Invisibilizada

    Testimonio de una Realidad Invisibilizada

    Esta serie fotográfica constituye un documento histórico de excepcional valor, habiendo sido reconocida y publicada por prestigiosos medios internacionales como La Vanguardia de España, además de referentes nacionales como La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy y el digital El Faro. A través de una mirada honesta y sin concesiones, el archivo rescata del olvido las dinámicas del centro histórico de San Salvador en la década de los 90, otorgando protagonismo a los sectores más vulnerables. Más que un retrato de la marginalidad, estas imágenes son un espejo de las contradicciones de la posguerra, donde la supervivencia, el vicio y la humanidad conviven en los mismos rincones que la sociedad a menudo prefiere ignorar.

    RECUERDOS DEL BAJO MUNDO

    El denominado “bajo mundo” del centro de San Salvador y sus alrededores es una colección de fotografías capturadas a finales de la década de los 90. En esta muestra, se rescata la esencia de aquel salvadoreño que, aun en condiciones de extrema precariedad, busca formas de evasión y entretenimiento para alejarse de sus penas y pesares cotidianos.

    La serie documenta los bares y burdeles de la zona del Parque Centenario, con trabajadoras del sexo llamando desde los umbrales de los negocios o lupanares donde se rifaba la compañía de las mujeres entre los clientes más asiduos; costumbres de finales del siglo XX que hoy provocarían escándalo. Las imágenes registran escenas de una realidad sin filtros: mujeres bailando sobre las mesas a plena luz del día, travestis en las entradas de los negocios de la Avenida Independencia y la Quinta Calle Poniente, en la zona de La Praviana, y hombres entrando a «echar un rapidito» en las minúsculas habitaciones de las trabajadoras. Se percibe el ambiente de los «bolitos» tomando una cerveza al ritmo de la «cinquera» o rocola, inundando el lugar con las canciones de Pedro Infante.

    La colección no evade la tragedia del consumo: los «huelepega» sumergidos en el vaho del pegamento con miradas de éxtasis artificial, y los alcohólicos que se agrupan buscando el calor o la amistad que la sociedad les negó. Son imágenes fuertes que muestran un mundo aparte, algo que muchos prefieren esconder como si no estuviera a plena vista. Esta galería revela un mundo paralelo al que observa la «gente normal», recordándonos que los vicios y pecados atraviesan todos los estratos sociales, aunque en otras esferas se disfracen de formas más sofisticadas para ser encubiertos.

    «Esta galería, que ha recorrido páginas de medios internacionales como La Vanguardia de España y nacionales como El Faro, La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, representa uno de los registros más íntimos y valientes de la realidad subterránea de San Salvador. Son espejos de una época que muchos prefieren no recordar, pero que es fundamental para entender la deuda social del país.»

  • VIDEO. Los fotoperiodistas de Monseñor Romero

    VIDEO. Los fotoperiodistas de Monseñor Romero

    El origen del fotoperiodismo en El Salvador probablemente tuvo su génesis el 30 de marzo de 1980, durante el sepelio de San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. Aquel día, la Catedral Metropolitana y la Plaza Gerardo Barrios fueron testigos de una estampida y una masacre que marcaron la historia del país.

    En el lugar se encontraba un amplio despliegue de prensa nacional e internacional. Hasta ese momento, los fotógrafos locales solían ser reporteros autodidactas que complementaban sus notas con imágenes. Sin embargo, en medio del caos, surgieron quienes se convertirían en los pilares del fotoperiodismo salvadoreño:

    • Luis Romero: Entonces fotógrafo del Diario Latino (el decano de la prensa nacional), quien posteriormente fue contratado por la agencia estadounidense Associated Press (AP).
    • Iván Montesinos: Referente indispensable del gremio. En ese momento documentaba el evento para una revista de la Universidad de El Salvador, donde era instructor de fotografía. Su talento lo llevó a las agencias United Press International (UPI) y, posteriormente, a la Agence France-Presse (AFP).
    • Luis Galdámez: Estudiante del Centro Nacional de Artes (CENAR) que realizaba un ejercicio académico. Aunque sus negativos estuvieron perdidos por más de una década, tras su recuperación se incorporó a la agencia Reuters y tuvo un paso por la AFP junto a su mentor, Iván Montesinos.
    • Francisco Campos: Aunque no estuvo presente el día de la masacre, documentó los días previos en la Basílica del Sagrado Corazón, donde el cuerpo del santo permanecía en capilla ardiente tras ser asesinado en el Hospital La Divina Providencia. Campos trabajó para El Diario El Mundo  y luego se integró a la AFP.

    Otros profesionales como Baltazar Cerros y Enrique García, de El Mundo, también cubrieron los hechos, aunque en esa época los fotógrafos locales solían omitir sus créditos por temor a represalias de las autoridades. Fue este grupo de profesionales quienes, con su labor, informaron al mundo sobre el conflicto armado salvadoreño, enfrentando las mismas fuerzas que San Romero denunciaba.

    La ética frente al lente

    San Romero fue un crítico agudo de los medios de comunicación de su tiempo. Sus palabras resuenan hoy como un código de ética para quienes portan una cámara:

    «Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones… todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad».

    «La palabra, cuando no es mentira, lleva la fuerza de la verdad. Por eso hay tantas palabras que no tienen fuerza ya en nuestra patria, porque son palabras mentira».

    Esta crónica sostiene que el fotoperiodismo salvadoreño nació el día del último adiós a Monseñor Romero. Para aquellos que asumieron la misión de documentar la realidad, el santo dejó un desafío eterno pronunciado en su homilía del 29 de julio de 1979: «Porque un periodista o dice la verdad o no es periodista».

  • Las estatuas de San Romero de América

    Las estatuas de San Romero de América

    En El Salvador, la memoria de San Óscar Arnulfo Romero no solo habita en los libros de historia o en las oraciones de los fieles; se erige tridimensional y firme en las plazas, redondeles y parroquias de todo el país. Desde su natal Ciudad Barrios, en San Miguel, hasta los puntos más remotos del occidente, las estatuas y bustos del «Santo de América» custodian el paisaje salvadoreño como recordatorios de un legado de paz y justicia.

    Del Martirio a los Altares

    Cada marzo, El Salvador se detiene para conmemorar el aniversario de aquel fatídico 1980. Lo que por décadas fue una herida abierta y una causa de canonización postergada en el Vaticano, encontró su luz con la llegada del Papa Francisco.

    • Un proceso histórico: Tras años de olvido, el proceso se reanudó hasta culminar en la santidad oficial, validando lo que el pueblo ya gritaba en las calles: «¡San Romero, el pueblo ya te hizo santo!».
    • La voz frente al poder: Los monumentos que hoy vemos celebran al hombre humilde que se enfrentó a las estructuras de poder y a los gobiernos militares de los años 70 para denunciar las violaciones a los Derechos Humanos.

    Un Símbolo de Reconciliación

    A pesar de que en los años 80 sectores de extrema derecha intentaron estigmatizarlo como un agitador, el tiempo y la fe han transformado su imagen en un símbolo de unidad para los más desfavorecidos.

    «Si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la señal de que la esperanza será pronto una realidad».

    Las estatuas que presentamos en esta galería no son solo metal o piedra; son la representación de «La voz de los sin voz», capturando su gesto sereno, su cruz pectoral y su mano extendida hacia el pueblo que nunca lo abandonó.


    Lo que encontrarás en esta galería:

  • VIDEO. Rostros de esperanza: Grafitis de San Romero

    VIDEO. Rostros de esperanza: Grafitis de San Romero

    En los rincones más insospechados de El Salvador, desde las fachadas de la vibrante capital hasta los muros de adobe en pueblos remotos, una mirada se repite con insistencia: la de Óscar Arnulfo Romero.

    A más de cuatro décadas de aquel fatídico 24 de marzo de 1980, cuando su voz fue silenciada mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, su imagen ha mutado de la fotografía oficial al arte urbano. Hoy, Romero no solo vive en los altares; vive en la calle.

    El Arte como Memoria Viva

    Lo que comenzó como un acto de resistencia clandestina durante los años del conflicto armado, se ha convertido en una manifestación cultural sin precedentes. Los retratos de «San Romero de América» son hoy un símbolo de identidad nacional.

    • De lo Anónimo a lo Maestros: En esta galería convergen las manos de artistas anónimos que, brocha en mano, plasman su fe en un muro comunitario, junto a obras de reconocidos exponentes como Renacho Melgar y Cristian López.
    • Espacios Sagrados y Civiles: Su figura no conoce fronteras arquitectónicas. Lo encontramos custodiando el altar de la Catedral Metropolitana y los pasillos de la UCA, pero también en escuelas públicas y muros desgastados por el sol.

    «La Voz de los Sin Voz» en Spray y Óleo

    Conocido internacionalmente por denunciar la represión y las violaciones a los Derechos Humanos, Romero es retratado como el icono de la esperanza. Sus grafitis no son solo adornos; son recordatorios de su lucha por la verdad.

    «Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño».

    Esta profecía del arzobispo se cumple en cada trazo de pintura. Aunque el tiempo y el clima borren algunas de estas obras, el fenómeno del arte urbano romerista se regenera: donde un mural desaparece, otro nace, manteniendo vigente el legado del santo salvadoreño.

  • SOLAS EN LA PANDEMIA: El olvido de las trabajadoras del sexo

    SOLAS EN LA PANDEMIA: El olvido de las trabajadoras del sexo

    Si un grupo quedó relegado y sin asistencia durante la pandemia de COVID-19, fue, sin duda, el de las trabajadoras del sexo. Este sector, estigmatizado y rechazado por la sociedad en condiciones normales, sufrió en silencio los efectos de la cuarentena: el cierre total de sus fuentes de ingresos y la ausencia de ayuda estatal o de víveres que sí llegaron a otros sectores.

    Durante el confinamiento, las «rejas» de la calle Castillo, la calle Celis y la 18.ª avenida norte —puntos neurálgicos del comercio sexual en San Salvador— permanecieron cerradas. Negocios populares como «La Casa Rosada», «El Calzoncito» o «Las Láminas Verdes» clausuraron sus puertas. Del mismo modo, exclusivas barras show como «Lips», «Luxor», «Pandora», «Tío Sam» y «Galaxy» cesaron operaciones, dejando a miles de mujeres sin sustento económico. Ante el miedo al contagio, muchas de quienes trabajan en las calles se recluyeron, y decenas de salas de belleza que ofrecen servicios sexuales también se autoclausuraron.

    Una luz de solidaridad

    En medio del vacío institucional, solo dos organizaciones alzaron la voz: la Asociación Liquidámbar y el Movimiento de Mujeres Orquídeas del Mar. «Somos mujeres valientes y solidarias; hemos gestionado ayuda para nuestras compañeras», afirmaba una vocera de Orquídeas del Mar. Esta organización logró entregar bolsas de alimentos a cerca de mil mujeres; sin embargo, la cifra es alarmante: en El Salvador se registran 44,972 trabajadoras del sexo, lo que significa que la ayuda apenas alcanzó a cubrir a un pequeño porcentaje.

    Entre el condón, la mascarilla y el estrés

    Al finalizar la cuarentena obligatoria, el retorno fue amargo. «Alexia» (nombre de combate) relata que los clientes se sentían incómodos ante los protocolos de bioseguridad. Ella exigía el uso de condón y mascarilla, limitando los besos y las caricias tradicionales. «Muchos clientes estaban nerviosos o temerosos; el estrés les impedía llegar al ‘final feliz’», comenta.

    El trabajo sexual representa, quizás, el mayor riesgo sanitario: mientras el mundo exigía distanciamiento, este oficio demanda un contacto cuerpo a cuerpo. «Da miedo», confiesa Alexia, «no sabes si estás con un asintomático, y para sacar el día hay que estar con cuatro o cinco hombres diferentes».

    Derechos Humanos: Una deuda pendiente

    Cada 10 de diciembre, las Naciones Unidas celebran el Día Internacional de los Derechos Humanos, enfatizando la erradicación de la discriminación y el impulso a la solidaridad. Mientras no se reconozcan plenamente los derechos de las trabajadoras del sexo y se les garantice protección en tiempos de crisis, el avance en materia de derechos humanos seguirá estando incompleto.

  • VIDEO. Retrato de mujer en el día internacional

    VIDEO. Retrato de mujer en el día internacional

    La mujer salvadoreña está representada en todos los ámbitos de la sociedad. A pulso, se ha ganado espacios fundamentales en círculos que, durante muchos años, fueron ocupados predominantemente por hombres.

    Durante décadas, la mujer fue relegada a roles secundarios; entre ellos, el más común —además del trabajo doméstico— ha sido el de vendedora. En este sector, han trabajado comercializando desde frutas y verduras hasta ropa y diversos productos, ocupando los espacios públicos para garantizar el sustento de sus familias.

    Mujer: Diversidad de sectores y representación profesional

    En los últimos años, las salvadoreñas han conquistado nuevos terrenos. Hoy es común observar a mujeres desempeñándose con valentía como rescatistas, bomberas, policías o miembros del Ejército. Esta galería de imágenes retrata a la mujer en su diversidad: desde la vendedora del mercado y la madre abnegada, hasta reconocidas escritoras, funcionarias, músicas, poetas y deportistas.

    También rendimos homenaje a la mujer indígena, a la campesina, a la obrera y a la trabajadora de la salud; todas ellas ejemplos de perseverancia para las nuevas generaciones.

    Marzo es el Mes de la Mujer, siendo el día ocho la fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Publicamos esta selección de imágenes como un reconocimiento a su invaluable aporte histórico y en total apoyo a sus reivindicaciones sociales.

  • VIDEO. Escena del crimen salvadoreña

    VIDEO. Escena del crimen salvadoreña

    La documentación fotográfica de las escenas del crimen en El Salvador entre los años 2010 y 2020 registra una serie de objetos personales y herramientas que permiten reconstruir el perfil de las víctimas y la dinámica de la violencia. Durante esta década, el trabajo periodístico de sucesos se centró en captar elementos periféricos que, en conjunto, forman un expediente visual de la guerra de pandillas y el crimen organizado.

    Indumentaria y perfiles de las víctimas

    El inventario visual de estos sitios incluye calzado y vestimenta técnica o civil. Se han documentado desde zapatos de gala pertenecientes a una agente policial desaparecida y calzado deportivo de estudiantes universitarios, hasta botas de hule utilizadas por trabajadores agrícolas en zonas rurales.

    Otros elementos registrados incluyen piezas de vestuario con carga simbólica o situacional:

    • Un vestido de novia de una mujer asesinada días antes de su enlace matrimonial.
    • El delantal de una comerciante atacada en un sector de mercado.
    • Objetos de carácter religioso, como rosarios localizados junto a cuerpos de miembros de estructuras criminales.

    Herramientas y elementos del entorno

    En el perímetro de los hechos, es común el hallazgo de instrumentos de trabajo pertenecientes a obreros interceptados en la vía pública. Asimismo, la documentación integra la presencia de fauna urbana, como perros callejeros que circulan en el área antes del acordonamiento policial. Las manchas de fluidos hemáticos sobre superficies de asfalto o adoquín constituyen el registro físico del impacto de la violencia en la infraestructura urbana.

    Evidencia balística y métodos de ejecución

    La crónica documental de Francisco Campos detalla la presencia de casquillos de diversos calibres, impactos de proyectil en estructuras fijas y las armas utilizadas en los ataques. Además de armas de fuego, el registro evidencia el uso de objetos contundentes, como piedras o ladrillos, empleados para incrementar el daño físico.

    En casos de abandono de cuerpos en carreteras, se ha documentado el uso de maletas o bolsas plásticas para el traslado de los restos.

    El contexto económico del sepelio

    Un elemento recurrente en las escenas de homicidios en sectores populares es la presencia de recipientes plásticos («cumbos de leche») o cajas de cartón. Estos objetos son colocados por familiares o vecinos inmediatamente después del hecho para recolectar fondos económicos destinados a cubrir los gastos funerarios de la víctima.

    Metodología narrativa en el periodismo de sucesos

    La edición de estas imágenes responde a una técnica informativa que prioriza el detalle sobre la exposición directa de cadáveres o heridas. Este enfoque permite narrar los hechos y antecedentes del crimen a través del contexto material, una práctica común tanto en la prensa de registro como en medios de corte popular.

  • Alfombras Centenarias: El mapa de cemento de San Salvador

    Alfombras Centenarias: El mapa de cemento de San Salvador

    El paisaje urbano de San Salvador conserva, en su estrato inferior, un catálogo de baldosas hidráulicas fabricadas artesanalmente con cemento pigmentado. Este registro documental, realizado durante el año 2024, sistematiza las piezas localizadas en barrios como La Merced, San Miguelito y el Paseo Independencia, áreas que definieron la expansión arquitectónica de la capital salvadoreña a inicios del siglo XX.

    Origen y técnica de fabricación

    Las piezas, denominadas localmente como «pisos de alfombra», fueron producidas mediante la técnica de la trepa (moldes metálicos) y el uso de prensas hidráulicas. Este método permitió la creación de composiciones ornamentales que integraron la estética neoclásica y europea en los salones de la denominada «república cafetalera». La durabilidad de estos materiales reside en la pigmentación mineral aplicada directamente sobre la mezcla de cemento antes del prensado.

    Catálogo de inmuebles y estilos

    La documentación fotográfica identifica patrones específicos en edificios de valor patrimonial y uso comercial:

    • Club La Dalia: Presenta diseños de rosetones florales de cuatro colores, característicos de los centros de reunión social de la época.
    • Edificio Cha Cha Cha: Muestra el patrón de «Cubo Ilusionista» en blanco y negro, un exponente del diseño geométrico bajo la influencia del Art Déco.
    • Basílica del Sagrado Corazón de Jesús: Conserva mosaicos de red geométrica en azul cobalto y ocre en su nave principal, además de composiciones de octágonos en tonos tierra en los pasillos.
    • Zona Residencial (La Merced y San Miguelito): Se identifican cenefas de volutas y redes mudéjares en terrazo decorativo, estas últimas inspiradas en la herencia estética hispano-árabe.

    Riesgo de pérdida patrimonial y registro post-siniestro

    El patrimonio hidráulico de San Salvador enfrenta un proceso de desaparición debido a la sustitución por cerámica industrial y la demolición de inmuebles para la construcción de estacionamientos.

    Un caso crítico de este registro corresponde a las viviendas de la 8a. Calle Oriente. Las capturas fotográficas de mosaicos renacentistas con flor de lis y grecas azules fueron realizadas días antes de que un incendio destruyera las estructuras. Estas imágenes constituyen, actualmente, el único testimonio material de dicho diseño en esa ubicación específica.

    Metodología de clasificación

    Para la identificación técnica y clasificación de las influencias estilísticas (Art Nouveau, Art Déco y Neoclásico) presentes en esta serie, se utilizó la asistencia del modelo de lenguaje Gemini (Google), integrando el análisis visual con datos históricos sobre catálogos de construcción del siglo pasado.

  • VIDEO. Parque Cuscatlán: Lugar de cosas preciosas

    VIDEO. Parque Cuscatlán: Lugar de cosas preciosas

    El domingo 1 de marzo de 2026, el Parque Cuscatlán cumple 87 años de servicio público en San Salvador. El recinto, cuyo nombre de origen náhuat se traduce como «Lugar de cosas preciosas», funciona actualmente como un amortiguador ambiental y social frente al tráfico de la zona metropolitana, tras haber completado un proceso de remodelación integral años atrás.

    Evolución de la infraestructura y conectividad

    Históricamente, el parque se caracterizaba por canchas de tierra y senderos de superficie árida. En la actualidad, la configuración espacial incluye pasarelas aéreas de carácter funcional que conectan la 6.ª-10.ª Calle Poniente con la Alameda Roosevelt. Estas estructuras permiten el tránsito peatonal sobre el dosel forestal, compuesto por una población de más de 900 árboles, entre los que predominan especies nativas como el Conacaste y el Maquilishuat.

    Distribución de microclimas y centros culturales

    El diseño contemporáneo del parque segmenta el terreno en áreas de actividad específica que operan de forma simultánea:

    • El Trébol: Utilizado como centro cultural para la práctica de instrumentos musicales por grupos estudiantiles.
    • Sala Nacional de Exposiciones «Salarrué»: Espacio dedicado a la exhibición de arte contemporáneo dentro del perímetro natural.
    • Áreas Deportivas: Instalaciones de grama sintética y canchas de básquetbol que concentran la actividad física de la población joven.
    • Museo Tin Marín: Ubicado en los límites del parque, mantiene su función educativa enfocada en el sector infantil.

    El Monumento a la Memoria y la Verdad

    En la sección dedicada al registro histórico, se ubica el muro de granito negro del Monumento a la Memoria y la Verdad. Este elemento arquitectónico contiene los nombres grabados de las víctimas del conflicto armado salvadoreño. En 2026, el monumento se mantiene integrado al flujo de visitantes, funcionando como un punto de referencia para el respeto y la observación de la historia nacional.

    Condiciones de operación actual

    El parque ha transitado de un modelo de recreación tradicional de los años 70 y 80 hacia un estándar de espacio público con iluminación LED y sistemas de seguridad. El horario de uso se extiende hasta el cierre de la jornada, permitiendo el aprovechamiento del recinto como refugio térmico ante las temperaturas urbanas de San Salvador.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos