Autor: Francisco Campos

  • VIDEO. Veteranos de guerra: ยซNos prometieron la gloriaยป

    VIDEO. Veteranos de guerra: ยซNos prometieron la gloriaยป

    Los veteranos de guerra de El Salvador, procedentes tanto del ejรฉrcito como de la guerrilla, constituyen uno de los sectores que mรกs ha tenido que batallar para asegurar su supervivencia tras el silencio de los fusiles en 1992. Tras la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, la promesa de una vida digna parecรญa al alcance de la mano; sin embargo, para muchos, la verdadera guerra comenzรณ en las calles de la capital. La transiciรณn del campo de batalla al asfalto de San Salvador estuvo marcada por la urgencia de quienes entregaron su integridad fรญsica y mental a una causa que, en la paz, parecรญa haberlos olvidado.

    Las primeras marchas de la posguerra fueron recibidas con una dureza inesperada. Las calles que rodean la antigua Casa Presidencial en San Jacinto se convirtieron en el escenario de una represiรณn violenta contra hombres que, a pesar de sus discapacidades, buscaban ser escuchados. Los gases lacrimรณgenos y la macana de una naciente Policรญa Nacional Civil se ensaรฑaron contra los lisiados, quienes intentaban desesperadamente entregar sus peticiones a un gobierno que aรบn no sabรญa cรณmo financiar la paz. Fue el primer choque amargo entre la esperanza del papel y la realidad del garrote.

    Uno de los episodios mรกs oscuros ocurriรณ en la Avenida Olรญmpica, en la sede de la Asociaciรณn de Excombatientes y Lisiados de Guerra de El Salvador (AEGES). Aquella jornada terminรณ en tragedia con muertos y heridos de gravedad, vรญctimas de impactos de balas de goma disparadas a quemarropa. Las muletas y sillas de ruedas no sirvieron de escudo ante la falta de protocolos de derechos humanos de una policรญa que todavรญa no lograba despojarse de los vicios del conflicto. La sangre en la Avenida Olรญmpica sellรณ una deuda histรณrica que aรบn hoy, dรฉcadas despuรฉs, se siente latente.

    A pesar de la violencia, la presiรณn social logrรณ victorias institucionales significativas, como la creaciรณn del Fondo de Protecciรณn de Lisiados y Discapacitados (FOPROLYD) y el Decreto Legislativo 416. Estos mecanismos buscaban garantizar pensiones, atenciรณn mรฉdica integral y programas de rehabilitaciรณn. Organizaciones como ALFAES se volvieron centinelas de estos derechos, vigilando que el suministro de prรณtesis y las ayudas tรฉcnicas no fueran una simple promesa de campaรฑa, sino una realidad palpable para quienes habรญan perdido extremidades en los campos minados.

    Sin embargo, el camino hacia la reinserciรณn productiva fue un laberinto de burocracia. El Programa de Transferencia de Tierras (PTT), pilar de los Acuerdos de Paz, resultรณ lento e insuficiente. Muchos pasaron aรฑos viviendo en la precariedad mientras sus expedientes se empolvaban en oficinas gubernamentales. Esta exclusiรณn, sumada a la omisiรณn de los antiguos ยซpatrulleros de autodefensa civilยป de los beneficios oficiales, generรณ una nueva ola de marchas combativas. Hombres armados con machetes y una profunda desesperaciรณn ocuparon iglesias como la Catedral Metropolitana y la misma Asamblea Legislativa, exigiendo que no se les desechara como material de guerra usado.

    Con el paso de los aรฑos, el panorama ha cambiado, pero el descontento persiste bajo nuevas siglas. Hoy, el Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (INABVE) ha absorbido las funciones de los antiguos fondos. Aunque los pagos se realizan con una regularidad que no existรญa en los aรฑos noventa, la estructura administrativa se enfrenta a nuevos retos. El debate actual gira en torno a si la instituciรณn podrรก mantener la calidad de la atenciรณn al absorber nuevas responsabilidades hacia otros sectores vulnerables, sin diluir los recursos destinados a los protagonistas del conflicto.

    El punto de mayor fricciรณn en la actualidad es el monto de las pensiones. A inicios de 2026, la pensiรณn estรกndar de $100 mensuales es vista por muchos como una cifra simbรณlica que se ha quedado rezagada frente al alto costo de la vida y la inflaciรณn. Las concentraciones recientes en la Plaza del Divino Salvador del Mundo exigen un aumento que permita cubrir la canasta bรกsica. Aunque se han logrado ajustes recientes del 12% para los lisiados de guerra, la sensaciรณn general es que el alivio econรณmico prometido hace mรกs de treinta aรฑos no alcanza para garantizar una vejez con la dignidad que merece su sacrificio.

    En conclusiรณn, la historia de los veteranos de guerra en El Salvador es una crรณnica de resistencia continua. De la toma de iglesias en los noventa a las solicitudes presupuestarias de $185.6 millones ante la Asamblea Legislativa en 2026, el espรญritu de lucha no ha menguado. Aquella gloria que les prometieron al final de la guerra se ha transformado en una persistente exigencia por justicia social. Mientras existan deudas pendientes en salud, vivienda y pensiones dignas, las cรกmaras seguirรกn registrando sus rostros en las calles, recordรกndonos que la paz no es solo la ausencia de disparos, sino el cumplimiento de la palabra dada.

  • El ocaso de los guardianes del papel: Los รบltimos libreros de viejo de San Salvador

    El ocaso de los guardianes del papel: Los รบltimos libreros de viejo de San Salvador

    En el marco del Dรญa Mundial del Libro, mientras las grandes vitrinas de los centros comerciales en las zonas exclusivas de la capital visten sus mejores galas y ofertas, una realidad mรกs silenciosa y cruda se vive en el corazรณn de la ciudad. Las librerรญas de viejo, aquellos refugios de sabidurรญa accesible, estรกn librando su รบltima batalla contra el olvido y la extinciรณn.

    La mayorรญa de estos espacios fueron desalojados durante las รบltimas dos dรฉcadas y media; otros no sobrevivieron al embate de la pandemia. Hoy, los viejos libreros del Centro Histรณrico han ido desapareciendo, dejando apenas una media docena de puestos sobrevivientes en la periferia del microcentro de San Salvador. Con ellos, no solo se van los locales, sino la oportunidad de una ยซsegunda lecturaยป econรณmica para quienes tienen escasos recursos.

    Libreros: Un inventario de la nostalgia

    A principios de siglo, los alrededores del Parque San Josรฉ eran un hervidero cultural con una veintena de establecimientos. Destacaban nombres que hoy son ecos en la memoria: โ€œLa Casa del Libroโ€, โ€œEl Garageโ€ y โ€œEl Barcoโ€. Otros se resistรญan al sol sobre las aceras de la Avenida Monseรฑor Romero o la Primera Calle Poniente. Recordamos tambiรฉn a โ€œEl Quijoteโ€ en la calle Arce y โ€œLa Segunda Lecturaโ€ sobre la Monseรฑor Romero.

    Esta galerรญa fotogrรกfica es un homenaje a esos rostros โ€”muchos de ellos ya fallecidosโ€” y a sus templos de papel. Es un recordatorio con cariรฑo y respeto para los hombres y mujeres que hicieron de este emprendimiento una forma de vida, llevando conocimiento y entretenimiento a su fiel clientela.

    Tesoros entre el polvo: Lo que aรบn se podรญa encontrar

    En estos puestos, la diversidad no tiene lรญmites. Desde revistas de moda, cocina y costura, hasta chistes y suplementos para todas las edades, las librerรญas de viejo ofrecen un catรกlogo que las grandes cadenas suelen ignorar:

    • Joyas de Texto: Libros escolares y especializados a precios humanos. En ยซEl Garageยป, frente al Parque San Josรฉ, todavรญa se puede encontrar el รlgebra de Baldor por 10 dรณlares o la Aritmรฉtica por 15.
    • Lectura Juvenil: Sagas modernas, como las de vampiros que cautivaron a los adolescentes, se cotizan entre los 5 y 8 dรณlares.
    • Libros Sagrados: Biblias de letra grande, esenciales para muchos adultos mayores, se ofrecen desde los 5 dรณlares.
    • Grandes Colecciones: Para los coleccionistas, es posible hallar la serie completa del Capitรกn Alatriste de Arturo Pรฉrez-Reverte a 8 dรณlares el ejemplar en el Paseo El Carmen, Santa Tecla.
    • Literatura Universal y Contemporรกnea: Los best sellers de autores como Dan Brown, Mario Vargas Llosa o John Katzenbach conviven con la maestrรญa de Roberto Bolaรฑo, Juan Carlos Onetti y Manuel Puig a precios mรณdicos.
    • Orgullo Nacional: Tambiรฉn hay espacio para lo nuevo. Ediciones de la Direcciรณn de Publicaciones e Impresos (DPI), como El Principito a $3.50 o clรกsicos de la literatura salvadoreรฑa desde los 4 dรณlares.

    Que estas imรกgenes sirvan no solo para recordar lo que fuimos, sino para valorar a los pocos que aรบn resisten, manteniendo viva la llama de la lectura en las calles de nuestro San Salvador.

    Nota del autor: Las fotografรญas presentadas en esta galerรญa rescatan la esencia de estos locales y los retratos de quienes dedicaron su vida a la custodia de los libros usados.

  • VIDEO. El gigante mercado Central cumple 51 aรฑos

    VIDEO. El gigante mercado Central cumple 51 aรฑos

    El Mercado Central cumpliรณ este mes 51 aรฑos de funcionamiento. Con sus diez edificios o pabellones que ocupan aproximadamente diez manzanas, estรก ubicado en el corazรณn del Centro Histรณrico de San Salvador. Se estima que alberga unos 10 mil puestos de venta, distribuidos tanto en sus niveles principales como en los sรณtanos y รกreas circundantes.

    La planificaciรณn del actual complejo comenzรณ bajo la administraciรณn municipal del ingeniero Josรฉ Napoleรณn Duarte (alcalde de San Salvador entre 1964 y 1970). El recinto estรก delimitado principalmente por la 12.ยช Calle Poniente, la Avenida 29 de Agosto y la 9.ยช Avenida Sur. Su diseรฑo original fue obra del destacado arquitecto salvadoreรฑo Manuel Roberto Melรฉndez.

    El complejo principal se inaugurรณ oficialmente el 5 de abril de 1975, por lo que este aรฑo celebra sus 51 aรฑos de vida institucional como el mercado mรกs grande de la capital. Otros centros comerciales municipales de menor escala son el Mercado Hula-Hula, construido en la administraciรณn de Ernesto Muyshondt, y el nuevo Mercado San Miguelito, bajo la actual gestiรณn de Mario Durรกn.

    Sin embargo, es el Mercado Central el que ofrece la mayor variedad de productos imaginables: carnes, lรกcteos, flores, granos bรกsicos, ropa, telas y medicamentos; ademรกs de la infaltable gastronomรญa popular como sopas, tortillas, pupusas y antojitos tรญpicos. Tambiรฉn cuenta con zonas especializadas donde se distribuyen productos de hojalata (guacales, cacerolas y cรกntaros), asรญ como artรญculos esotรฉricos entre los que destacan velas, inciensos, puros y figuras religiosas.

    En la galerรญa fotogrรกfica que acompaรฑa este texto, se pueden apreciar imรกgenes histรณricas, como la de una vendedora de pan y una joven probรกndose un ajuar de bodas, ambas capturadas en 1988. Al contrastarlas con las fotos actuales, parece que el tiempo no ha pasado; la esencia del comercio sigue intacta y solo los rostros de las vendedoras han madurado con los aรฑos.

    El Mercado Central es, sin duda, un mundo aparte. No es solo un lugar para ir de compras, sino un espacio para caminar y conocer la esencia del pueblo salvadoreรฑo y sus costumbres. Las ventas de carbรณn, las frutas de temporada, las curiosidades de barro y todo tipo de artesanรญas evocan recuerdos profundos de nuestra identidad. Le invitamos a echar una mirada a esta galerรญa de imรกgenes y, despuรฉs, a redescubrir en persona el mercado mรกs grande de El Salvador.

  • VIDEO. Comandos, primeros en llegar al sepelio de monseรฑor Romero

    VIDEO. Comandos, primeros en llegar al sepelio de monseรฑor Romero

    Despuรฉs de que estallaran las bombas y se escucharan los disparos, la multitud horrorizada se lanzรณ en una estampida que provocรณ la pรฉrdida total del control y desatรณ el caos. Muchos intentaban ingresar a la Catedral de San Salvador, mientras otros huรญan desde la Plaza Gerardo Barrios hacia otras calles y avenidas de la capital. Varias personas murieron por heridas de bala o por sรญndrome de aplastamiento; en medio de aquel escenario, los Comandos de Salvamento fueron los primeros en llegar, utilizando sus escasos recursos para auxiliar a las vรญctimas.

    Este suceso ocurriรณ el 30 de marzo de 1980, durante el sepelio de Monseรฑor ร“scar Arnulfo Romero y Galdรกmez. El Arzobispo de San Salvador habรญa sido asesinado unos dรญas antes, el 24 de marzo, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia, en una colonia perifรฉrica de la ciudad.

    El dรญa de su entierro, en la Catedral se encontraban millares de personas. Entre el clero, asistieron altos jerarcas catรณlicos de Mรฉxico y otros paรญses, asรญ como sacerdotes de diferentes รณrdenes de El Salvador, incluyendo a los Jesuitas, quienes eran fieles seguidores y amigos de Romero.

    Al final, el entierro se realizรณ de forma apresurada en un altar del ala derecha de la Catedral. Tanto en el interior como en el exterior del templo quedaron cuerpos sin vida y miles de zapatos que los fieles perdieron en la estampida que precediรณ a los sucesos.

    San ร“scar Arnulfo Romero fue declarado santo por la Iglesia Catรณlica y es un orgullo nacional para los salvadoreรฑos. Aunque las nuevas generaciones son ajenas a estos acontecimientos, en estas imรกgenes โ€”rescatadas de periรณdicos locales y de fotoperiodistas amigosโ€” se puede sentir el terror de aquellos eventos, asรญ como la solidaridad de los Comandos de Salvamento, Boy Scouts y la Cruz Roja Salvadoreรฑa, quienes atendieron a las decenas de heridos

  • Testimonio de una Realidad Invisibilizada

    Testimonio de una Realidad Invisibilizada

    Esta serie fotogrรกfica constituye un documento histรณrico de excepcional valor, habiendo sido reconocida y publicada por prestigiosos medios internacionales como La Vanguardia de Espaรฑa, ademรกs de referentes nacionales como La Prensa Grรกfica, El Diario de Hoy y el digital El Faro. A travรฉs de una mirada honesta y sin concesiones, el archivo rescata del olvido las dinรกmicas del centro histรณrico de San Salvador en la dรฉcada de los 90, otorgando protagonismo a los sectores mรกs vulnerables. Mรกs que un retrato de la marginalidad, estas imรกgenes son un espejo de las contradicciones de la posguerra, donde la supervivencia, el vicio y la humanidad conviven en los mismos rincones que la sociedad a menudo prefiere ignorar.

    RECUERDOS DEL BAJO MUNDO

    El denominado โ€œbajo mundoโ€ del centro de San Salvador y sus alrededores es una colecciรณn de fotografรญas capturadas a finales de la dรฉcada de los 90. En esta muestra, se rescata la esencia de aquel salvadoreรฑo que, aun en condiciones de extrema precariedad, busca formas de evasiรณn y entretenimiento para alejarse de sus penas y pesares cotidianos.

    La serie documenta los bares y burdeles de la zona del Parque Centenario, con trabajadoras del sexo llamando desde los umbrales de los negocios o lupanares donde se rifaba la compaรฑรญa de las mujeres entre los clientes mรกs asiduos; costumbres de finales del siglo XX que hoy provocarรญan escรกndalo. Las imรกgenes registran escenas de una realidad sin filtros: mujeres bailando sobre las mesas a plena luz del dรญa, travestis en las entradas de los negocios de la Avenida Independencia y la Quinta Calle Poniente, en la zona de La Praviana, y hombres entrando a ยซechar un rapiditoยป en las minรบsculas habitaciones de las trabajadoras. Se percibe el ambiente de los ยซbolitosยป tomando una cerveza al ritmo de la ยซcinqueraยป o rocola, inundando el lugar con las canciones de Pedro Infante.

    La colecciรณn no evade la tragedia del consumo: los ยซhuelepegaยป sumergidos en el vaho del pegamento con miradas de รฉxtasis artificial, y los alcohรณlicos que se agrupan buscando el calor o la amistad que la sociedad les negรณ. Son imรกgenes fuertes que muestran un mundo aparte, algo que muchos prefieren esconder como si no estuviera a plena vista. Esta galerรญa revela un mundo paralelo al que observa la ยซgente normalยป, recordรกndonos que los vicios y pecados atraviesan todos los estratos sociales, aunque en otras esferas se disfracen de formas mรกs sofisticadas para ser encubiertos.

    ยซEsta galerรญa, que ha recorrido pรกginas de medios internacionales como La Vanguardia de Espaรฑa y nacionales como El Faro, La Prensa Grรกfica y El Diario de Hoy, representa uno de los registros mรกs รญntimos y valientes de la realidad subterrรกnea de San Salvador. Son espejos de una รฉpoca que muchos prefieren no recordar, pero que es fundamental para entender la deuda social del paรญs.ยป

  • VIDEO. Los fotoperiodistas de Monseรฑor Romero

    VIDEO. Los fotoperiodistas de Monseรฑor Romero

    El origen del fotoperiodismo en El Salvador probablemente tuvo su gรฉnesis el 30 de marzo de 1980, durante el sepelio de San ร“scar Arnulfo Romero y Galdรกmez. Aquel dรญa, la Catedral Metropolitana y la Plaza Gerardo Barrios fueron testigos de una estampida y una masacre que marcaron la historia del paรญs.

    En el lugar se encontraba un amplio despliegue de prensa nacional e internacional. Hasta ese momento, los fotรณgrafos locales solรญan ser reporteros autodidactas que complementaban sus notas con imรกgenes. Sin embargo, en medio del caos, surgieron quienes se convertirรญan en los pilares del fotoperiodismo salvadoreรฑo:

    • Luis Romero: Entonces fotรณgrafo del Diario Latino (el decano de la prensa nacional), quien posteriormente fue contratado por la agencia estadounidense Associated Press (AP).
    • Ivรกn Montesinos: Referente indispensable del gremio. En ese momento documentaba el evento para una revista de la Universidad de El Salvador, donde era instructor de fotografรญa. Su talento lo llevรณ a las agencias United Press International (UPI) y, posteriormente, a la Agence France-Presse (AFP).
    • Luis Galdรกmez: Estudiante del Centro Nacional de Artes (CENAR) que realizaba un ejercicio acadรฉmico. Aunque sus negativos estuvieron perdidos por mรกs de una dรฉcada, tras su recuperaciรณn se incorporรณ a la agencia Reuters y tuvo un paso por la AFP junto a su mentor, Ivรกn Montesinos.
    • Francisco Campos: Aunque no estuvo presente el dรญa de la masacre, documentรณ los dรญas previos en la Basรญlica del Sagrado Corazรณn, donde el cuerpo del santo permanecรญa en capilla ardiente tras ser asesinado en el Hospital La Divina Providencia. Campos trabajรณ para El Diario El Mundo ย y luego se integrรณ a la AFP.

    Otros profesionales como Baltazar Cerros y Enrique Garcรญa, de El Mundo, tambiรฉn cubrieron los hechos, aunque en esa รฉpoca los fotรณgrafos locales solรญan omitir sus crรฉditos por temor a represalias de las autoridades. Fue este grupo de profesionales quienes, con su labor, informaron al mundo sobre el conflicto armado salvadoreรฑo, enfrentando las mismas fuerzas que San Romero denunciaba.

    La รฉtica frente al lente

    San Romero fue un crรญtico agudo de los medios de comunicaciรณn de su tiempo. Sus palabras resuenan hoy como un cรณdigo de รฉtica para quienes portan una cรกmara:

    ยซEs lรกstima tener unos medios de comunicaciรณn tan vendidos a las condiciones… todo estรก comprado, estรก amaรฑado y no se dice la verdadยป.

    ยซLa palabra, cuando no es mentira, lleva la fuerza de la verdad. Por eso hay tantas palabras que no tienen fuerza ya en nuestra patria, porque son palabras mentiraยป.

    Esta crรณnica sostiene que el fotoperiodismo salvadoreรฑo naciรณ el dรญa del รบltimo adiรณs a Monseรฑor Romero. Para aquellos que asumieron la misiรณn de documentar la realidad, el santo dejรณ un desafรญo eterno pronunciado en su homilรญa del 29 de julio de 1979: ยซPorque un periodista o dice la verdad o no es periodistaยป.

  • Las estatuas de San Romero de Amรฉrica

    Las estatuas de San Romero de Amรฉrica

    En El Salvador, la memoria de San ร“scar Arnulfo Romero no solo habita en los libros de historia o en las oraciones de los fieles; se erige tridimensional y firme en las plazas, redondeles y parroquias de todo el paรญs. Desde su natal Ciudad Barrios, en San Miguel, hasta los puntos mรกs remotos del occidente, las estatuas y bustos del ยซSanto de Amรฉricaยป custodian el paisaje salvadoreรฑo como recordatorios de un legado de paz y justicia.

    Del Martirio a los Altares

    Cada marzo, El Salvador se detiene para conmemorar el aniversario de aquel fatรญdico 1980. Lo que por dรฉcadas fue una herida abierta y una causa de canonizaciรณn postergada en el Vaticano, encontrรณ su luz con la llegada del Papa Francisco.

    • Un proceso histรณrico: Tras aรฑos de olvido, el proceso se reanudรณ hasta culminar en la santidad oficial, validando lo que el pueblo ya gritaba en las calles: ยซยกSan Romero, el pueblo ya te hizo santo!ยป.
    • La voz frente al poder: Los monumentos que hoy vemos celebran al hombre humilde que se enfrentรณ a las estructuras de poder y a los gobiernos militares de los aรฑos 70 para denunciar las violaciones a los Derechos Humanos.

    Un Sรญmbolo de Reconciliaciรณn

    A pesar de que en los aรฑos 80 sectores de extrema derecha intentaron estigmatizarlo como un agitador, el tiempo y la fe han transformado su imagen en un sรญmbolo de unidad para los mรกs desfavorecidos.

    ยซSi Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la seรฑal de que la esperanza serรก pronto una realidadยป.

    Las estatuas que presentamos en esta galerรญa no son solo metal o piedra; son la representaciรณn de ยซLa voz de los sin vozยป, capturando su gesto sereno, su cruz pectoral y su mano extendida hacia el pueblo que nunca lo abandonรณ.


    Lo que encontrarรกs en esta galerรญa:

  • VIDEO. Rostros de esperanza: Grafitis de San Romero

    VIDEO. Rostros de esperanza: Grafitis de San Romero

    En los rincones mรกs insospechados de El Salvador, desde las fachadas de la vibrante capital hasta los muros de adobe en pueblos remotos, una mirada se repite con insistencia: la de ร“scar Arnulfo Romero.

    A mรกs de cuatro dรฉcadas de aquel fatรญdico 24 de marzo de 1980, cuando su voz fue silenciada mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, su imagen ha mutado de la fotografรญa oficial al arte urbano. Hoy, Romero no solo vive en los altares; vive en la calle.

    El Arte como Memoria Viva

    Lo que comenzรณ como un acto de resistencia clandestina durante los aรฑos del conflicto armado, se ha convertido en una manifestaciรณn cultural sin precedentes. Los retratos de ยซSan Romero de Amรฉricaยป son hoy un sรญmbolo de identidad nacional.

    • De lo Anรณnimo a lo Maestros: En esta galerรญa convergen las manos de artistas anรณnimos que, brocha en mano, plasman su fe en un muro comunitario, junto a obras de reconocidos exponentes como Renacho Melgar y Cristian Lรณpez.
    • Espacios Sagrados y Civiles: Su figura no conoce fronteras arquitectรณnicas. Lo encontramos custodiando el altar de la Catedral Metropolitana y los pasillos de la UCA, pero tambiรฉn en escuelas pรบblicas y muros desgastados por el sol.

    ยซLa Voz de los Sin Vozยป en Spray y ร“leo

    Conocido internacionalmente por denunciar la represiรณn y las violaciones a los Derechos Humanos, Romero es retratado como el icono de la esperanza. Sus grafitis no son solo adornos; son recordatorios de su lucha por la verdad.

    ยซSi me matan, resucitarรฉ en el pueblo salvadoreรฑoยป.

    Esta profecรญa del arzobispo se cumple en cada trazo de pintura. Aunque el tiempo y el clima borren algunas de estas obras, el fenรณmeno del arte urbano romerista se regenera: donde un mural desaparece, otro nace, manteniendo vigente el legado del santo salvadoreรฑo.

  • SOLAS EN LA PANDEMIA: El olvido de las trabajadoras del sexo

    SOLAS EN LA PANDEMIA: El olvido de las trabajadoras del sexo

    Si un grupo quedรณ relegado y sin asistencia durante la pandemia de COVID-19, fue, sin duda, el de las trabajadoras del sexo. Este sector, estigmatizado y rechazado por la sociedad en condiciones normales, sufriรณ en silencio los efectos de la cuarentena: el cierre total de sus fuentes de ingresos y la ausencia de ayuda estatal o de vรญveres que sรญ llegaron a otros sectores.

    Durante el confinamiento, las ยซrejasยป de la calle Castillo, la calle Celis y la 18.ยช avenida norte โ€”puntos neurรกlgicos del comercio sexual en San Salvadorโ€” permanecieron cerradas. Negocios populares como ยซLa Casa Rosadaยป, ยซEl Calzoncitoยป o ยซLas Lรกminas Verdesยป clausuraron sus puertas. Del mismo modo, exclusivas barras show como ยซLipsยป, ยซLuxorยป, ยซPandoraยป, ยซTรญo Samยป y ยซGalaxyยป cesaron operaciones, dejando a miles de mujeres sin sustento econรณmico. Ante el miedo al contagio, muchas de quienes trabajan en las calles se recluyeron, y decenas de salas de belleza que ofrecen servicios sexuales tambiรฉn se autoclausuraron.

    Una luz de solidaridad

    En medio del vacรญo institucional, solo dos organizaciones alzaron la voz: la Asociaciรณn Liquidรกmbar y el Movimiento de Mujeres Orquรญdeas del Mar. ยซSomos mujeres valientes y solidarias; hemos gestionado ayuda para nuestras compaรฑerasยป, afirmaba una vocera de Orquรญdeas del Mar. Esta organizaciรณn logrรณ entregar bolsas de alimentos a cerca de mil mujeres; sin embargo, la cifra es alarmante: en El Salvador se registran 44,972 trabajadoras del sexo, lo que significa que la ayuda apenas alcanzรณ a cubrir a un pequeรฑo porcentaje.

    Entre el condรณn, la mascarilla y el estrรฉs

    Al finalizar la cuarentena obligatoria, el retorno fue amargo. ยซAlexiaยป (nombre de combate) relata que los clientes se sentรญan incรณmodos ante los protocolos de bioseguridad. Ella exigรญa el uso de condรณn y mascarilla, limitando los besos y las caricias tradicionales. ยซMuchos clientes estaban nerviosos o temerosos; el estrรฉs les impedรญa llegar al ‘final feliz’ยป, comenta.

    El trabajo sexual representa, quizรกs, el mayor riesgo sanitario: mientras el mundo exigรญa distanciamiento, este oficio demanda un contacto cuerpo a cuerpo. ยซDa miedoยป, confiesa Alexia, ยซno sabes si estรกs con un asintomรกtico, y para sacar el dรญa hay que estar con cuatro o cinco hombres diferentesยป.

    Derechos Humanos: Una deuda pendiente

    Cada 10 de diciembre, las Naciones Unidas celebran el Dรญa Internacional de los Derechos Humanos, enfatizando la erradicaciรณn de la discriminaciรณn y el impulso a la solidaridad. Mientras no se reconozcan plenamente los derechos de las trabajadoras del sexo y se les garantice protecciรณn en tiempos de crisis, el avance en materia de derechos humanos seguirรก estando incompleto.

  • VIDEO. Retrato de mujer en el dรญa internacional

    VIDEO. Retrato de mujer en el dรญa internacional

    La mujer salvadoreรฑa estรก representada en todos los รกmbitos de la sociedad. A pulso, se ha ganado espacios fundamentales en cรญrculos que, durante muchos aรฑos, fueron ocupados predominantemente por hombres.

    Durante dรฉcadas, la mujer fue relegada a roles secundarios; entre ellos, el mรกs comรบn โ€”ademรกs del trabajo domรฉsticoโ€” ha sido el de vendedora. En este sector, han trabajado comercializando desde frutas y verduras hasta ropa y diversos productos, ocupando los espacios pรบblicos para garantizar el sustento de sus familias.

    Mujer: Diversidad de sectores y representaciรณn profesional

    En los รบltimos aรฑos, las salvadoreรฑas han conquistado nuevos terrenos. Hoy es comรบn observar a mujeres desempeรฑรกndose con valentรญa como rescatistas, bomberas, policรญas o miembros del Ejรฉrcito. Esta galerรญa de imรกgenes retrata a la mujer en su diversidad: desde la vendedora del mercado y la madre abnegada, hasta reconocidas escritoras, funcionarias, mรบsicas, poetas y deportistas.

    Tambiรฉn rendimos homenaje a la mujer indรญgena, a la campesina, a la obrera y a la trabajadora de la salud; todas ellas ejemplos de perseverancia para las nuevas generaciones.

    Marzo es el Mes de la Mujer, siendo el dรญa ocho la fecha en que se conmemora el Dรญa Internacional de la Mujer. Publicamos esta selecciรณn de imรกgenes como un reconocimiento a su invaluable aporte histรณrico y en total apoyo a sus reivindicaciones sociales.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos