Categoría: Fotohistorias

  • LA BARBA: ENTRE EL VIKINGO Y LA TANGUITA

    LA BARBA: ENTRE EL VIKINGO Y LA TANGUITA

    Las barbas más comunes en el centro y sus alrededores suelen verse en personas mayores. Sin embargo, en los últimos años, se observa a muchos jóvenes que han optado por lucir barba y bigote, a tal punto que las barberías se están especializando cada vez más en su cuidado y afeitado para satisfacer a una clientela que crece día con día.


    Francisco Recinos, propietario de La Peluquería Universal —fundada en febrero de 1976—, es un experto en cortes y él mismo luce una espesa y larga barba desde 1984. Asegura que la barba es parte de la personalidad de cada hombre y que cada uno escoge cómo llevarla. A su local llegan jóvenes y adultos mayores pidiendo estilos como el candado, el vikingo o la tanguita; mientras que otros solo buscan que les emparejen las rayas o los pilares. En los últimos años, su trabajo se ha incrementado considerablemente gracias a las nuevas generaciones que desean adoptar este estilo.


    Para lograr una barba abundante, brillante y con cuerpo, Recinos recomienda mantener una alimentación balanceada que incluya el consumo de carnes y vegetales. El trabajo del barbero es exigente, ya que a menudo llegan clientes un poco lampiños que piden un estilo específico a pesar de tener poco vello facial; sin embargo, asegura que siempre se hace lo posible por complacerlos.


    Tradicionalmente, la barba ha sido vista como un distintivo del hombre y un símbolo de virilidad y sabiduría. No obstante, en estos tiempos la perspectiva es más amplia. Como bien dijo uno de los fotografiados: «La barba no te hace filósofo ni hombre», señalando que hoy en día es un estilo diverso adoptado con mucho porte por personas de todo tipo, incluyendo a muchos jóvenes gais que lucen barbas impecables.


    Cada primer sábado de septiembre, los barbudos tienen una cita muy especial (y no precisamente en una barbería), pues se celebra el Día Mundial de la Barba. ¡Larga vida a los barbudos! El principal propósito de esta fecha, tan peculiar como curiosa, es visibilizar un estilo estético masculino que nunca pasa de moda y que, actualmente, es toda una tendencia.


    La barba se ha convertido en un elemento imprescindible de la estética masculina. Las hay para todos los gustos: frondosas, cortas o discretas, de aspecto desaliñado o recortadas con formas curiosas. Y tú, ¿cuál es tu estilo preferido?
    Únete a la celebración del Día Mundial de la Barba en las redes sociales utilizando los hashtags: #DiaMundialDeLaBarba #DiaDeLaBarba #WorldBeardDay

  • La Pretty, padre y madre a la vez

    La Pretty, padre y madre a la vez

    La trayectoria de La Pretty, una mujer trans en El Salvador, registra las dinámicas de trabajo, migración y crianza que enfrentan integrantes de la diversidad sexual en sectores populares. En su juventud engendró dos hijos antes de emprender el trayecto migrante hacia Estados Unidos. Durante su permanencia en ese país laboró en el trabajo sexual y enfrentó un proceso de deportación posterior a un altercado físico en el que se defendió de un cliente.

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    La Pretty, retorno y aceptación en el hogar

    A su regreso a El Salvador, La Pretty comunicó su identidad de género a sus dos hijos. La revelación fue asumida con aceptación por parte del núcleo familiar. La crianza de los jóvenes se desarrolló bajo pautas de disciplina y respeto, permitiendo que ambos concluyeran su formación académica e ingresaran al mercado laboral. En la actualidad, sus hijos son adultos trabajadores y La Pretty ha asumido el rol de abuela.

    Comercio informal y trabajo sexual en San Salvador

    La principal actividad económica de La Pretty se desarrolla en el comercio informal del Gran San Salvador. Se desplaza en unidades de transporte público cargando un maletín transparente con calzado femenino para su venta ambulante. Ante la disminución de ingresos o exigencias económicas inmediatas, recurre al trabajo sexual. En este ámbito, describe a los usuarios como hombres que solicitan el servicio de forma discreta dentro del entorno urbano.

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    Identidad de clase y visibilidad trans

    Respecto a su adscripción de identidad, La Pretty rechaza las categorizaciones académicas y el término «gay», el cual vincula con sectores socioeconómicos de ingresos medios y altos. En su lugar, emplea el término «culero» para autodenominarse desde su realidad cotidiana. Su testimonio se enmarca en la conmemoración del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, celebrado cada 31 de marzo.

  • El desplazamiento interno en El Salvador (2010-2020)

    El desplazamiento interno en El Salvador (2010-2020)

    Entre los años 2010 y 2020, familias de diversos cantones, barrios y poblados de El Salvador abandonaron sus viviendas debido a amenazas de muerte de maras y pandillas. Los grupos criminales usaban los inmuebles desalojados como casas de operación o las entregaban a familiares y colaboradores. El fenómeno obligó a cientos de personas a desplazarse hacia otras zonas del país o a migrar sin documentos hacia el exterior.

    Registros del desplazamiento por violencia

    Estudios oficiales e institucionales documentaron la dimensión del fenómeno durante ese periodo. Un informe de caracterización de 2018, elaborado por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública con el apoyo de ACNUR, indicó que entre 2006 y 2016 un aproximado de 71,500 personas sufrió desplazamiento interno por causa de la violencia.

    Por otro lado, el Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC) contabilizó 220,000 nuevos casos estimados en 2016 y 296,000 en 2017. Organizaciones de la sociedad civil atribuyeron más del 85% de estos traslados forzados al accionar de las pandillas.

    Aumento de solicitudes de asilo y retorno

    La falta de condiciones de seguridad impulsó salidas hacia otros países. Las solicitudes de asilo de personas salvadoreñas ante ACNUR alcanzaron 59,400 peticiones globales en 2017. Las estadísticas de la población retornada indicaban que el temor a la violencia era el motivo recurrente de salida, con incrementos anuales en la proporción de adultos y menores deportados que declaraban haber huido por amenazas.

    Registro documental en zonas de riesgo

    El trabajo de documentación visual en el territorio durante esos años enfrentó limitaciones de seguridad. El registro fotográfico de las viviendas desalojadas se realizaba de forma contingente durante intervenciones de la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada en escenas de delitos, masacres o diligencias judiciales. Las casas desocupadas conservaban pertenencias dejadas por los habitantes al momento de la salida.

    Cambio en los indicadores migratorios

    La reducción del control territorial de las pandillas modificó los datos de movilidad en años posteriores. Se registraron aumentos en los ingresos al país y una disminución en el porcentaje de salvadoreños deportados que reportan la violencia como causa de su emigración. Este archivo visual reúne los registros fotográficos obtenidos durante ese periodo histórico.

  • VIDEO. Cachiporristas en El Salvador: evolución, ritmo y tradición

    VIDEO. Cachiporristas en El Salvador: evolución, ritmo y tradición

    El primer sueño de una niña en edad escolar, quizá, sea llegar a ser cachiporrista. Representa una de las primeras metas en el umbral de la adolescencia y el inicio de un compromiso que exige largas jornadas de entrenamiento.

    Formar parte de este colectivo no solo requiere disciplina, sino que se convierte en un espacio vital para socializar desde una corta edad.

    Es un fenómeno tan arraigado que, aunque en diversas administraciones se ha intentado prohibir o restringir su vestimenta, la presión popular y cultural ha terminado por cancelar dichas medidas.

    Y es que la figura de la cachiporrista es una tradición centenaria e inconfundible del pueblo salvadoreño. Acompañadas por los vientos y percusiones de sus bandas, estas niñas y jóvenes son el rostro de desfiles colegiales, cívicos, navideños y de las fiestas patronales de cada rincón del país.

    Sus dos escenarios cumbres son las celebraciones de cada municipio y el tradicional desfile de la Independencia del 15 de septiembre.

    La calidad de estas presentaciones ha llevado a la creación de concursos municipales e incluso a la internacionalización de su talento, con bandas presentándose en Guatemala o el caso de «La Banda El Salvador«, que ha llevado sus coreografías hasta Estados Unidos.

    El origen de esta figura en El Salvador es una fascinante mezcla de influencias extranjeras adaptadas a nuestra identidad. El concepto se desprende de las majorettes y animadoras estadounidenses de finales del siglo XIX y principios del XX, cuya función en las marching bands militares y escolares era marcar el paso, liderar el recorrido y realizar destrezas con el bastón o batuta.

    En nuestro país, los primeros indicios se mezclan con el mito: una referencia histórica popular señala que, en 1886, el gobierno salvadoreño contrató a mujeres europeas para que engalanaran los desfiles patrios portando bastones con suma elegancia.

    Sin embargo, la verdadera institucionalización llegó a mediados del siglo XX, marcando una evolución estética innegable:

    • Los años 60: El uniforme se caracterizaba por el uso de capas, sombreros coloridos, faldas ligeramente arriba de la rodilla y botas a media pantorrilla.
    • Los años 80 y 90 (La época dorada): Instituciones emblemáticas como el Instituto Nacional General Francisco Menéndez (INFRAMEN) popularizaron las grandes coreografías, consolidando el atuendo clásico que definió a toda una generación: botas altas, faldas ajustadas y guantes.

    Pero lo que hace verdaderamente únicas a las cachiporristas salvadoreñas es su adaptación al ritmo tropical. Se alejaron de la rigidez de las marchas instrumentales norteamericanas para transformar los desfiles en un auténtico carnaval al ritmo de cumbia, merengue y salsa.

    Hoy en día, detrás de los trajes modernizados con brillos, lentejuelas y elaborados tocados, hay meses de resistencia física, coordinación y ensayo. La siguiente galería fotográfica, que abarca desde el año 2010 hasta el 2026, es un testimonio visual de esta evolución y un homenaje a quienes siguen siendo el rostro principal de la alegría en las fiestas de El Salvador.

  • Comunidad LGBTI+ en El Salvador (1980-2026)

    Comunidad LGBTI+ en El Salvador (1980-2026)

    La comunidad LGBTI+ enfrentó detenciones y agresiones sistemáticas por parte de las autoridades de seguridad pública durante la década de 1980 en San Salvador. Las personas trans y los trabajadores sexuales que operaban en el centro de la capital eran objeto de persecución por parte de la Policía Municipal. Los agentes utilizaban vehículos de transporte institucional, conocidos popularmente como la palomita, para trasladar a los detenidos hacia las bartolinas comunales. En estos recintos, los ciudadanos permanecían bajo arresto por periodos de setenta y dos horas y debían abonar una sanción económica para recuperar la libertad.

    Las dinámicas de socialización de este sector se concentraron en el sector de La Praviana, ubicado en la Segunda Avenida Norte, entre la Primera Calle Poniente y la Alameda Juan Pablo II. El perímetro albergaba establecimientos nocturnos como los bares El Faro, La Pravia y Elmer, los cuales funcionaban de forma simultánea con los puntos de reunión de agrupaciones musicales y mariachis. Estos comercios se establecieron como zonas de encuentro para personas del mismo sexo en un contexto urbano marcado por el rechazo social.

    Espacios de participación LGBTI+ en las festividades del municipio de Mejicanos

    El municipio de Mejicanos, ubicado en el sector norte de San Salvador, funcionó como una de las primeras localidades en otorgar apertura de participación pública a este colectivo. Las autoridades locales permitieron la integración de la comunidad en los festejos patronales conmemorados cada 16 de agosto en honor a la Virgen del Tránsito.

    Los integrantes del sector marchaban en estructuras flotantes sobre camiones que recorrían las vías principales de la ciudad. El trayecto requería el despliegue de dispositivos de seguridad vial por parte de las fuerzas policiales para prevenir agresiones físicas del público, debido a que los asistentes arrojaban frutas y objetos contundentes contra los participantes del desfile.

    Evolución histórica del Desfile del Orgullo y movilización social (1997-2025)

    El primer Desfile del Orgullo en la República de El Salvador ocurrió el 28 de junio de 1997 con una asistencia inicial registrada de doscientas personas. Esta movilización se constituyó como el evento reivindicativo de carácter civil más antiguo documentado en el territorio centroamericano.

    Para el año 2025, el nivel de convocatoria de la marcha anual se incrementó de forma progresiva. El desarrollo de la movilización civil se caracterizó por la asistencia autónoma de los ciudadanos pertenecientes a diversos colectivos sociales, sin registrarse mecanismos de movilización inducida, traslados organizados por entidades externas o incentivos materiales de alimentación para los asistentes.

    LGBTI+: Inserción laboral, emprendimiento y panorama actual en 2026

    Los ciudadanos pertenecientes a la diversidad sexual registraron cambios en sus condiciones laborales y de representatividad civil en comparación con los sectores de exclusión de los años ochenta. Los censos y registros comerciales indican la incorporación de este sector en puestos operativos y de atención al cliente en almacenes, tiendas y sucursales de servicios gastronómicos.

    La población LGBTI+ ejerce funciones administrativas, puestos técnicos y cargos de jefatura en instituciones del aparato estatal y en corporaciones del sector privado. Asimismo, se documentó el establecimiento de microempresas individuales, la operación de centros de estética y estética capilar, y la participación activa como productores de materiales audiovisuales en plataformas de difusión digital como YouTube y TikTok. Este sábado se ejecuta el vigésimo octavo Desfile del Orgullo en las arterias de la capital salvadoreña.

  • Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    La infraestructura arquitectónica del Centro Histórico de San Salvador registró transformaciones definitivas debido a demoliciones planificadas, siniestros y falta de mantenimiento. La demolición del antiguo edificio de la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), ubicado frente a la Plaza Gerardo Barrios, eliminó una estructura del siglo XX para dar paso a la construcción de una edificación tecnológica.

    En el ámbito del patrimonio religioso, los restos de la Iglesia San José, de estilo neoclásico, fueron removidos por completo de su predio; este inmueble funcionaba como ruina tras el incendio que lo destruyó en 1975. Una pérdida similar ocurrió con la Iglesia San Esteban, construida con maderas e hierros importados, la cual quedó destruida por un incendio en el año 2013. Asimismo, el deterioro estructural por abandono derivó en el colapso y posterior demolición de la Casa Rey Prendes.

    Eliminación de murales y expresiones de arte público

    El arte público en fachadas y muros de la capital sufrió alteraciones por decisiones institucionales y planes de reordenamiento urbano. En diciembre de 2011, las autoridades eclesiásticas ordenaron la destrucción total del mural de azulejos cerámicos titulado «La armonía de mi pueblo», una obra diseñada por el artista Fernando Llort que revestía la fachada de la Catedral Metropolitana.

    Durante intervenciones recientes de ordenamiento vial y urbano, diversas expresiones pictóricas en las paredes de la ciudad fueron cubiertas con pintura plana. Esta medida eliminó retratos del poeta Roque Dalton, murales de carácter comunitario dedicados a Monseñor Romero, y consignas pertenecientes a movimientos sociales y culturales.

    Desmantelamiento de monumentos en ejes viales

    Las estructuras escultóricas ubicadas en zonas de tránsito vehicular fueron desmontadas o demolidas en el marco de nuevos proyectos de infraestructura y cambios en las directrices estatales. El Monumento del Bulevar de los Próceres, una obra modernista en relieve que representaba a los próceres de la Independencia, fue desmantelado para dar prioridad a obras de vialidad.

    En la periferia de la ciudad, la estatua de Agustín Farabundo Martí, situada en el Redondel Utila, fue retirada de su espacio en el año 2021. Posteriormente, en enero de 2024, se ejecutó la demolición del Monumento a la Reconciliación, una obra inaugurada en 2017 para conmemorar los Acuerdos de Paz que había sido elaborada con llaves de bronce recolectadas y donadas por la ciudadanía.

  • VIDEO. Lucha contra el tabaco: Un desafío persistente

    VIDEO. Lucha contra el tabaco: Un desafío persistente

    En el corazón de San Salvador, el hábito de fumar sigue siendo una realidad cotidiana que desafía los límites de la salud pública. Al recorrer las calles y plazas de la capital, es común observar a personas de todas las edades y géneros envueltas en el humo del cigarrillo o el vapor de los dispositivos electrónicos. Esta alarmante normalización del consumo de tabaco se ve alimentada, además, por un dinámico mercado informal donde los cigarros de contrabando —atractivos por su bajo costo— inundan los puestos callejeros, burlando los controles fiscales y sanitarios, y facilitando el acceso a una adicción silenciosa pero devastadora.

    El tabaco, la ley y la salud

    Frente a este panorama, el marco legal salvadoreño ha intentado poner un freno a través de la Ley para el Control del Tabaco, vigente desde junio de 2011. Esta normativa fue diseñada con el objetivo crucial de proteger la salud de la población mediante la regulación del consumo, la venta, la publicidad y el empaquetado de estos productos. Entre sus puntos más estrictos se encuentra la creación de espacios 100% libres de humo, que prohíben fumar o vapear en centros de trabajo, escuelas, hospitales, restaurantes y transporte público, estableciendo multas severas de hasta diez salarios mínimos para los infractores y los establecimientos que lo permitan.

    Sin embargo, la efectividad de la ley enfrenta una resistencia visible en el comercio del día a día, una paradoja que queda retratada de forma fidedigna en nuestra galería de imágenes. En ella se puede observar el ingenio informal de los vendedores callejeros, quienes recurren a tapar con papel las impactantes fotografías de advertencia sanitaria que por ley deben ocupar el 50% de las cajetillas, intentando así disimular el daño explícito del producto. Las capturas también muestran el contraste entre los ciudadanos que consumen tabaco o vapers en la vía pública y los esfuerzos del gobierno a través de las campañas institucionales de sensibilización coordinadas por entidades como FOSALUD.

    Este recorrido visual cobra una relevancia aún mayor en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo. Esta efeméride, promulgada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1987, busca concienciar globalmente sobre los efectos letales del tabaquismo y de la exposición pasiva al humo, responsables de graves padecimientos como el cáncer de pulmón, cardiopatías y enfermedades respiratorias crónicas. Para este año 2026, la OMS ha lanzado un llamado contundente bajo el lema: «Desenmascarando el atractivo: combatiendo la adicción a la nicotina y al tabaco», una consigna que encaja perfectamente con la necesidad de desmitificar el consumo en nuestra sociedad.

    Invitamos a nuestros lectores a ver detenidamente la galería de imágenes que acompaña esta nota. Cada fotografía es un reflejo fiel de la dualidad en la que vive San Salvador: por un lado, las normativas y los esfuerzos estatales por erradicar una epidemia sanitaria, y por el otro, la compleja realidad de una adicción que se resiste a desaparecer de los espacios públicos. Mirar estas estampas urbanas es el primer paso para reflexionar sobre el impacto del tabaco en nuestro entorno y la urgencia de construir un futuro más saludable y libre de humo.

  • VIDEO. Panchimalco: cruces, flores, palmas y fe

    Cada mes de mayo, el municipio de Panchimalco —uno de los asentamientos más antiguos y con mayor arraigo indígena de El Salvador— se transforma en un escenario vivo de fe y tradición. Entre el 3 de mayo, Día de la Cruz, y el segundo domingo del mes, la localidad celebra también la Fiesta de las Flores y las Palmas, una festividad dedicada a la Virgen María que coincide con el inicio de la época lluviosa.

    Aunque el fervor patronal también se manifiesta en septiembre en honor a la Santa Cruz de Roma, las fiestas de mayo poseen un colorido inigualable. El eje central son las procesiones, donde la imagen de la Virgen avanza rodeada de las famosas palmas de cocotero, tejidas artesanalmente con flores naturales de temporada.

    Un desfile de identidad

    El recorrido es una coreografía de la historia salvadoreña. En las calles convergen los Historiantes, los Chapetones y los pintorescos Viejos de Agosto. Sin embargo, el alma de la procesión son sus habitantes, especialmente las mujeres —conocidas cariñosamente como «Las Panchitas»—, quienes lucen con orgullo sus trajes tradicionales de múltiples colores, manteniendo vivo el legado de sus ancestros.

    La música es el latido de la fiesta. Desde las bandas locales que interpretan sones tradicionales hasta las bandas de paz que acompañan a bailarinas y cachiporristas, el ambiente sonoro envuelve a los fieles en un ritual que mezcla lo sagrado con lo popular.

    El sabor de la Cofradía

    Detrás del esplendor visual se encuentra el arduo trabajo de las cofradías. Estas organizaciones comunitarias son las encargadas no solo de la elaboración de las palmas, sino también de la logística culinaria. La generosidad se traduce en platos típicos que se reparten entre los asistentes: tamales, tortillas y el infaltable arroz aguado con cerdo.

    Para acompañar, la tradición dicta beber chicha, mientras los más pequeños disfrutan de la clásica horchata de morro.

    Una invitación al reencuentro

    Este año, el punto culminante de la Fiesta de las Flores y las Palmas será el domingo 10 de mayo. Es una oportunidad excepcional para realizar turismo interno y redescubrir un rincón de nuestro país donde el tiempo parece detenerse para honrar la belleza de lo cotidiano y lo sagrado.

    Panchimalco también realiza una procesión el 16 octubre de cada año en homenaje a la conización de Monseñor Romero, Panchimalco es un lugar donde se le rinde culto y a donde San Romero tiene un espacio especial en el altas.  

    Panchimalco nos espera con sus puertas abiertas, sus palmas en alto y el orgullo de un pueblo que custodia su memoria histórica en cada pétalo tejido.

  • El ocaso de los guardianes del papel: Los últimos libreros de viejo de San Salvador

    El ocaso de los guardianes del papel: Los últimos libreros de viejo de San Salvador

    En el marco del Día Mundial del Libro, mientras las grandes vitrinas de los centros comerciales en las zonas exclusivas de la capital visten sus mejores galas y ofertas, una realidad más silenciosa y cruda se vive en el corazón de la ciudad. Las librerías de viejo, aquellos refugios de sabiduría accesible, están librando su última batalla contra el olvido y la extinción.

    La mayoría de estos espacios fueron desalojados durante las últimas dos décadas y media; otros no sobrevivieron al embate de la pandemia. Hoy, los viejos libreros del Centro Histórico han ido desapareciendo, dejando apenas una media docena de puestos sobrevivientes en la periferia del microcentro de San Salvador. Con ellos, no solo se van los locales, sino la oportunidad de una «segunda lectura» económica para quienes tienen escasos recursos.

    Libreros: Un inventario de la nostalgia

    A principios de siglo, los alrededores del Parque San José eran un hervidero cultural con una veintena de establecimientos. Destacaban nombres que hoy son ecos en la memoria: “La Casa del Libro”, “El Garage” y “El Barco”. Otros se resistían al sol sobre las aceras de la Avenida Monseñor Romero o la Primera Calle Poniente. Recordamos también a “El Quijote” en la calle Arce y “La Segunda Lectura” sobre la Monseñor Romero.

    Esta galería fotográfica es un homenaje a esos rostros —muchos de ellos ya fallecidos— y a sus templos de papel. Es un recordatorio con cariño y respeto para los hombres y mujeres que hicieron de este emprendimiento una forma de vida, llevando conocimiento y entretenimiento a su fiel clientela.

    Tesoros entre el polvo: Lo que aún se podía encontrar

    En estos puestos, la diversidad no tiene límites. Desde revistas de moda, cocina y costura, hasta chistes y suplementos para todas las edades, las librerías de viejo ofrecen un catálogo que las grandes cadenas suelen ignorar:

    • Joyas de Texto: Libros escolares y especializados a precios humanos. En «El Garage», frente al Parque San José, todavía se puede encontrar el Álgebra de Baldor por 10 dólares o la Aritmética por 15.
    • Lectura Juvenil: Sagas modernas, como las de vampiros que cautivaron a los adolescentes, se cotizan entre los 5 y 8 dólares.
    • Libros Sagrados: Biblias de letra grande, esenciales para muchos adultos mayores, se ofrecen desde los 5 dólares.
    • Grandes Colecciones: Para los coleccionistas, es posible hallar la serie completa del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte a 8 dólares el ejemplar en el Paseo El Carmen, Santa Tecla.
    • Literatura Universal y Contemporánea: Los best sellers de autores como Dan Brown, Mario Vargas Llosa o John Katzenbach conviven con la maestría de Roberto Bolaño, Juan Carlos Onetti y Manuel Puig a precios módicos.
    • Orgullo Nacional: También hay espacio para lo nuevo. Ediciones de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), como El Principito a $3.50 o clásicos de la literatura salvadoreña desde los 4 dólares.

    Que estas imágenes sirvan no solo para recordar lo que fuimos, sino para valorar a los pocos que aún resisten, manteniendo viva la llama de la lectura en las calles de nuestro San Salvador.

    Nota del autor: Las fotografías presentadas en esta galería rescatan la esencia de estos locales y los retratos de quienes dedicaron su vida a la custodia de los libros usados.

  • VIDEO. El gigante mercado Central cumple 51 años

    VIDEO. El gigante mercado Central cumple 51 años

    El Mercado Central cumplió este mes 51 años de funcionamiento. Con sus diez edificios o pabellones que ocupan aproximadamente diez manzanas, está ubicado en el corazón del Centro Histórico de San Salvador. Se estima que alberga unos 10 mil puestos de venta, distribuidos tanto en sus niveles principales como en los sótanos y áreas circundantes.

    La planificación del actual complejo comenzó bajo la administración municipal del ingeniero José Napoleón Duarte (alcalde de San Salvador entre 1964 y 1970). El recinto está delimitado principalmente por la 12.ª Calle Poniente, la Avenida 29 de Agosto y la 9.ª Avenida Sur. Su diseño original fue obra del destacado arquitecto salvadoreño Manuel Roberto Meléndez.

    El complejo principal se inauguró oficialmente el 5 de abril de 1975, por lo que este año celebra sus 51 años de vida institucional como el mercado más grande de la capital. Otros centros comerciales municipales de menor escala son el Mercado Hula-Hula, construido en la administración de Ernesto Muyshondt, y el nuevo Mercado San Miguelito, bajo la actual gestión de Mario Durán.

    Sin embargo, es el Mercado Central el que ofrece la mayor variedad de productos imaginables: carnes, lácteos, flores, granos básicos, ropa, telas y medicamentos; además de la infaltable gastronomía popular como sopas, tortillas, pupusas y antojitos típicos. También cuenta con zonas especializadas donde se distribuyen productos de hojalata (guacales, cacerolas y cántaros), así como artículos esotéricos entre los que destacan velas, inciensos, puros y figuras religiosas.

    En la galería fotográfica que acompaña este texto, se pueden apreciar imágenes históricas, como la de una vendedora de pan y una joven probándose un ajuar de bodas, ambas capturadas en 1988. Al contrastarlas con las fotos actuales, parece que el tiempo no ha pasado; la esencia del comercio sigue intacta y solo los rostros de las vendedoras han madurado con los años.

    El Mercado Central es, sin duda, un mundo aparte. No es solo un lugar para ir de compras, sino un espacio para caminar y conocer la esencia del pueblo salvadoreño y sus costumbres. Las ventas de carbón, las frutas de temporada, las curiosidades de barro y todo tipo de artesanías evocan recuerdos profundos de nuestra identidad. Le invitamos a echar una mirada a esta galería de imágenes y, después, a redescubrir en persona el mercado más grande de El Salvador.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos