VIDEO. San Salvador, ciudad profana: cines, bares y oficios perdidos

Cines históricos, bares bohemios y comercios familiares desaparecieron con la modernización de San Salvador.

La vida nocturna y el entretenimiento en San Salvador dependían de la actividad de sus salas de proyección situadas en el centro de la ciudad. Inmuebles como el Cine Libertad, posteriormente denominado Mex-Cine, el Cine Central y el Cine Majestic funcionaban como referentes de la arquitectura publicitaria debido a sus fachadas monumentales y rótulos de neón.

El auge de los complejos multisalas ubicados en centros comerciales periféricos provocó el cierre de estos espacios históricos. Los edificios fueron desmantelados o reconvertidos en locales de comercio formal, lo que causó el retiro de letreros artesanales de hierro y el cese de actividades vinculadas al oficio del rotulista tradicional en la zona urbana.

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San Salvador: Clausura de centros nocturnos y espacios de diversidad

Los planes de revitalización ejecutados en los portales del centro capitalino derivaron en la clausura definitiva de diversos establecimientos nocturnos. El Bar El Pulpo operaba como punto de reunión para sectores intelectuales y bohemios, mientras que el sótano conocido como El Hoyo sirvió como espacio de refugio y tolerancia para la comunidad LGBTQ+ durante periodos de estigmatización social.

La subcultura musical de la posguerra tuvo un punto de concentración en el bar de rock Hades. Asimismo, establecimientos como la barra show Las Vegas y el bar El Congreso, este último vinculado a debates de carácter político, cerraron sus puertas debido a las medidas de ordenamiento. El proceso de reestructuración visual reemplazó estos espacios de interacción espontánea por cafeterías reguladas y dinámicas de uso familiar.

Desaparición del comercio tradicional familiar y de autor

El paisaje comercial del peatón en San Salvador integraba elementos escultóricos y diseños tridimensionales propios de negocios familiares tradicionales. Entre estos establecimientos destacaba el Almacén de Bicicletas Iannuzzelli, fundado por inmigrantes de origen italiano, y el Taller de Guitarras Gálvez, dedicado a la lutería artesanal en el sector de las serenatas.

Otro comercio referente era el Disco Almacén, caracterizado por una estructura publicitaria que consistía en una caja registradora empotrada en el interior de un automóvil clásico de color rojo. El retiro de estas fachadas y la modificación de los interiores arquitectónicos marcaron el fin de los oficios personalizados, siendo sustituidos por el establecimiento de corporaciones homogéneas. Este registro fotográfico, recopilado a lo largo de 45 años, documenta la transición física de la capital salvadoreña.

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