El origen del fotoperiodismo en El Salvador probablemente tuvo su génesis el 30 de marzo de 1980, durante el sepelio de San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez. Aquel día, la Catedral Metropolitana y la Plaza Gerardo Barrios fueron testigos de una estampida y una masacre que marcaron la historia del país.

En el lugar se encontraba un amplio despliegue de prensa nacional e internacional. Hasta ese momento, los fotógrafos locales solían ser reporteros autodidactas que complementaban sus notas con imágenes. Sin embargo, en medio del caos, surgieron quienes se convertirían en los pilares del fotoperiodismo salvadoreño:

  • Luis Romero: Entonces fotógrafo del Diario Latino (el decano de la prensa nacional), quien posteriormente fue contratado por la agencia estadounidense Associated Press (AP).
  • Iván Montesinos: Referente indispensable del gremio. En ese momento documentaba el evento para una revista de la Universidad de El Salvador, donde era instructor de fotografía. Su talento lo llevó a las agencias United Press International (UPI) y, posteriormente, a la Agence France-Presse (AFP).
  • Luis Galdámez: Estudiante del Centro Nacional de Artes (CENAR) que realizaba un ejercicio académico. Aunque sus negativos estuvieron perdidos por más de una década, tras su recuperación se incorporó a la agencia Reuters y tuvo un paso por la AFP junto a su mentor, Iván Montesinos.
  • Francisco Campos: Aunque no estuvo presente el día de la masacre, documentó los días previos en la Basílica del Sagrado Corazón, donde el cuerpo del santo permanecía en capilla ardiente tras ser asesinado en el Hospital La Divina Providencia. Campos trabajó para El Diario El Mundo  y luego se integró a la AFP.

Otros profesionales como Baltazar Cerros y Enrique García, de El Mundo, también cubrieron los hechos, aunque en esa época los fotógrafos locales solían omitir sus créditos por temor a represalias de las autoridades. Fue este grupo de profesionales quienes, con su labor, informaron al mundo sobre el conflicto armado salvadoreño, enfrentando las mismas fuerzas que San Romero denunciaba.

La ética frente al lente

¿Deseas adquirir una pieza de este archivo?

Compra una copia original en alta resolución, impresa en papel de museo y firmada por Francisco Campos.

ADQUIRIR COPIA FIRMADA

San Romero fue un crítico agudo de los medios de comunicación de su tiempo. Sus palabras resuenan hoy como un código de ética para quienes portan una cámara:

«Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones… todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad».

«La palabra, cuando no es mentira, lleva la fuerza de la verdad. Por eso hay tantas palabras que no tienen fuerza ya en nuestra patria, porque son palabras mentira».

Esta crónica sostiene que el fotoperiodismo salvadoreño nació el día del último adiós a Monseñor Romero. Para aquellos que asumieron la misión de documentar la realidad, el santo dejó un desafío eterno pronunciado en su homilía del 29 de julio de 1979: «Porque un periodista o dice la verdad o no es periodista».