La trayectoria de La Pretty, una mujer trans en El Salvador, registra las dinámicas de trabajo, migración y crianza que enfrentan integrantes de la diversidad sexual en sectores populares. En su juventud engendró dos hijos antes de emprender el trayecto migrante hacia Estados Unidos. Durante su permanencia en ese país laboró en el trabajo sexual y enfrentó un proceso de deportación posterior a un altercado físico en el que se defendió de un cliente.
La Pretty, retorno y aceptación en el hogar
A su regreso a El Salvador, La Pretty comunicó su identidad de género a sus dos hijos. La revelación fue asumida con aceptación por parte del núcleo familiar. La crianza de los jóvenes se desarrolló bajo pautas de disciplina y respeto, permitiendo que ambos concluyeran su formación académica e ingresaran al mercado laboral. En la actualidad, sus hijos son adultos trabajadores y La Pretty ha asumido el rol de abuela.
Comercio informal y trabajo sexual en San Salvador
La principal actividad económica de La Pretty se desarrolla en el comercio informal del Gran San Salvador. Se desplaza en unidades de transporte público cargando un maletín transparente con calzado femenino para su venta ambulante. Ante la disminución de ingresos o exigencias económicas inmediatas, recurre al trabajo sexual. En este ámbito, describe a los usuarios como hombres que solicitan el servicio de forma discreta dentro del entorno urbano.
Identidad de clase y visibilidad trans
Respecto a su adscripción de identidad, La Pretty rechaza las categorizaciones académicas y el término «gay», el cual vincula con sectores socioeconómicos de ingresos medios y altos. En su lugar, emplea el término «culero» para autodenominarse desde su realidad cotidiana. Su testimonio se enmarca en la conmemoración del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, celebrado cada 31 de marzo.


