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  • El calvario del transporte colectivo salvadoreño, 2015-2025

    El calvario del transporte colectivo salvadoreño, 2015-2025

    Todo apunta a que los males en el transporte colectivo de pasajeros del siglo XXI siguen siendo los mismos que hace 25 años.

    El traslado diario entre el hogar y el trabajo se ha convertido en un verdadero calvario para los usuarios debido al aumento del congestionamiento, la circulación de unidades obsoletas y el deterioro general del servicio.

    Muchas de estas unidades transitan con vidrios rotos o parabrisas faltantes que exponen a los pasajeros a las inclemencias del clima, presentan interiores con asientos dañados o reparaciones improvisadas, y vuelven el viaje lento e inseguro.

    La magnitud de este problema es enorme si se considera la cantidad de personas que dependen de este servicio.

    Según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) se estima que 7 de cada 10 habitantes utilizan el transporte público, generando alrededor de 2.5 millones de viajes diarios.

    De estos, aproximadamente el 58% se realiza en el sistema de transporte tradicional, lo que se traduce en más de 1.4 millones de viajes al día. Para cubrir esta masiva demanda, el Viceministerio de Transporte (VMT) reportó a principios de 2026 un total de 9,092 permisos vigentes a nivel nacional (6,008 autobuses y 3,084 microbuses), con una mayoría operando en el Gran San Salvador.

    Específicamente en el área metropolitana, la Política Metropolitana de Movilidad Urbana de la OPAMSS (2018) registró 4,253 unidades (2,374 autobuses y 1,879 microbuses), cifra que coincide con los promedios históricos del VMT.

    Lamentablemente, un porcentaje significativo de esta flota opera superando su vida útil legal de 20 años y carece del mantenimiento preventivo adecuado. El evidente deterioro físico se refleja en carrocerías destruidas y puertas que deben ser amarradas con cables para cerrar, mientras que la falta de afinación mecánica provoca que los motores diésel expulsen gruesas y densas columnas de humo negro que asfixian a los transeúntes y contaminan gravemente la ciudad.

    A las fallas mecánicas se suma un modelo de operación deficiente basado en la «guerra del centavo», que obliga a los motoristas a competir de forma temeraria por el pasaje y generar desorden vial. Durante las horas pico, la sobrecarga es extrema; las unidades transitan repletas, con pasajeros colgando peligrosamente de las puertas.

    Sumado a esto, los salvadoreños deben soportar largas filas a la intemperie en terminales improvisadas, lidiar con el agotamiento y la incomodidad extrema del trayecto, y enfrentarse a la inseguridad ciudadana y al maltrato frecuente por parte del personal que opera las unidades.

    La galería de fotografías que acompaña este texto, capturadas durante la década 2015-2025, documenta visualmente los obstáculos cotidianos a los que se enfrenta el usuario.

    En medio de estas adversidades, muchos pasajeros se las arreglan como pueden para sobrellevar el agotador trayecto: aprovechan el tiempo durmiendo una breve siesta apoyados en las ventanas, dándose un toque de maquillaje de última hora, abanicándose para combatir el sofocante calor o, simplemente, esperando con resignada paciencia la llegada a su destino, mientras sueñan con que un sistema de transporte verdaderamente eficiente se convierta en una realidad en un futuro cercano.

  • LA FILOSOFÍA DE LOS BUSEROS

    LA FILOSOFÍA DE LOS BUSEROS

    En buses, microbuses y algunos carros particulares de El Salvador se pueden observar diversas frases pintadas o pegadas que reflejan de manera genuina el sentir del motorista.

    Estas expresiones urbanas se han hecho muy famosas entre el gremio de transportistas, ofreciendo un abanico de temáticas de todo tipo.

    Algunas de estas populares declaraciones muestran orgullo, competencia o desafío, destacando clásicos como “Educando a la competencia”, “Solo nenas” o “De tu envidia nace mi fama”.

    A estas se suman otras actitudes gráficamente contundentes, como la que reza en la parte trasera de algunas unidades: «Que no te importe mi vida porque a mi la tuya me vale!!!».

    La fe, la espiritualidad y un sentido muy particular del destino también tienen un lugar protagónico en esta filosofía rodante.

    Hay conductores que se muestran profundamente agradecidos y consideran su vehículo como un verdadero milagro o bendición, plasmando frases emotivas como “Regalito de Dios”.

    En claro contraste, otros adoptan un enfoque mucho más fatalista ante los peligros de la carretera —posiblemente motivados por su gusto a la velocidad extrema— y deciden rotular sus unidades con mensajes como “Voy con Dios; si no regreso, me fui con él”.

    Tampoco falta el toque de humor popular y picardía cotidiana en indicaciones para el pasajero como: «Pide la parada y el chofer con gusto se la da».

    Buseros: “Tu castigo es verme”

    El ámbito del amor y el desamor representa otra fuente inagotable de inspiración para quienes van al volante.

    Aquellos que transitan con el corazón roto o despechados aprovechan el espacio en sus vehículos para lanzar mensajes directos, tales como “Tu castigo es verme” o “Dejarme podrás, olvidarme jamás”.

    Asimismo, los vidrios ahumados sirven como lienzos perfectos para citar versos de canciones; un claro ejemplo es el de una unidad de la Ruta 38 en la que se lee “Pude haber sido el rey del mundo, pero encontré mujeres a mi paso”, junto a otras confesiones más atrevidas como “Dile que yo me sé tus poses favoritas”.

    Todo este conjunto de coloridas expresiones constituye, en esencia, una especie de filosofía propia y auténtica de los buseros, microbuseros y demás motoristas salvadoreños.

    No obstante, esta llamativa práctica cultural está a punto de terminar debido a las disposiciones de las autoridades del Viceministerio de Transporte (VMT). Actualmente, mantienen una campaña estricta orientada a retirar los obstáculos visuales de los vidrios de las unidades de transporte, lo que condena a estas populares frases al olvido.

    Por ello, resulta vital darse a la tarea de crear una constancia gráfica que preserve la memoria de esta peculiar filosofía que, día a día, ha acompañado el trayecto de miles de personas.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos