Etiqueta: Semana Santa

  • El fervor gótico del Centro Histórico: Una crónica visual de la Semana Santa en la Parroquia El Calvario

    El fervor gótico del Centro Histórico: Una crónica visual de la Semana Santa en la Parroquia El Calvario

    El Centro Histórico de San Salvador se transforma cada año en el escenario vivo de la fe. A través de una nueva exposición fotográfica, se documenta la majestuosidad de la Semana Santa, teniendo como epicentro la icónica Parroquia El Calvario, un baluarte arquitectónico que ha custodiado la devoción salvadoreña por siglos.

    Un recorrido por la Pasión

    La galería captura la esencia de las tradiciones que atraen a miles de feligreses. Desde el colorido Domingo de Ramos con la procesión de las Palmas, hasta la solemnidad del Miércoles de Lavatorio y la introspección de la Procesión del Silencio el jueves por la noche.

    El punto culminante de la muestra se centra en el Viernes Santo, retratando el dramatismo del juicio, el Vía Crucis y la crucifixión, que culmina con la imponente procesión del Santo Entierro. La narrativa visual cierra con la nostalgia de la Procesión de la Dolorosa el sábado y la esperanza de la Resurrección en la madrugada del domingo.

    El Calvario: Siglos de resiliencia y arte

    Más allá de los ritos, la nota destaca la historia de la sede parroquial. Fundada originalmente en 1660 bajo la autorización de Fray Payo Rivera, la estructura actual es un testimonio de superación tras terremotos e incendios.

    El templo que hoy admiramos, de estilo neogótico y cemento armado, es obra del renombrado arquitecto italiano Augusto Baratta. Su fase inicial fue inaugurada en 1932 y finalmente consagrada en 1951 por Monseñor Luis Chávez y González.

    Cien años de legado Somasco

    La administración de este tesoro histórico ha estado en manos de la Orden Somasca, quienes celebran el centenario de su llegada al país. Según relata el actual párroco, el padre Narciso Bordinon, la misión inició en 1921 tras la gestión de Monseñor José Belloso y Sánchez en Roma.

    Bajo la dirección del padre Antonio Brunetti, los somascos desembarcaron en el Puerto de La Libertad el 5 de octubre de 1921, asumiendo no solo el cuido espiritual de El Calvario, sino también una labor social fundamental en el Centro de Menores La Ceiba. La Calle de la Amargura: Un camino de fe

    La galería dedica un espacio especial a la Sexta Calle Oriente-Poniente, conocida históricamente como la “Calle de la Amargura”. Esta vía comprende doce cuadras que conectan el templo de El Calvario con la desaparecida parroquia de San Esteban —en el barrio del mismo nombre—, la cual fue consumida por un incendio el 7 de enero de 2013.

    Este trayecto es el escenario principal de las procesiones y el lugar donde los “penitentes” manifiestan su devoción; personas que, con los ojos vendados y de rodillas, recorren el asfalto para agradecer o pedir milagros al Señor de El Calvario. Las fotografías logran capturar cómo esta vía cobra vida cada Semana Santa, sirviendo de paso a la conmemoración de la pasión de Jesús.

    Un archivo histórico y detalles inéditos

    La muestra ofrece un valor documental excepcional al incluir imágenes capturadas en diferentes Semanas Santas, abarcando desde el siglo pasado hasta el año 2025. Esta línea de tiempo visual permite apreciar la evolución y permanencia de las tradiciones en el corazón de la capital.

    Asimismo, la exposición revela ángulos poco conocidos del templo, como placas de agradecimiento a las familias fundadoras que financiaron su construcción y detalles minuciosos de la imaginería sacra. A través de primeros planos, el público podrá apreciar los rostros y expresiones de los santos y santas que habitan el templo, elementos que a menudo pasan desapercibidos a simple vista, pero que constituyen el alma artística de esta joya neogótica.

  • Casa Rey Prendes, testigo de su calvario y abandono

    Casa Rey Prendes, testigo de su calvario y abandono

    El aire en la 10.ª Calle Oriente pesa, cargado de una mezcla espesa de incienso, sudor de penitente y el polvo rancio de la madera de la casa Rey Prendes que se pudre en silencio.

    Es Semana Santa en el corazón de San Salvador, y mientras los pasos cansados de un fiel marcan el ritmo de una fe inquebrantable frente a la fachada descascarada, el sol del mediodía rebota en las láminas que intentan ocultar una herida urbana.

    Aquí, el aroma de la historia se mezcla con el olor a orines y olvido, en una esquina donde el tiempo parece haberse detenido a contemplar su propia ruina.

    La Agonía de la Calle de la Amargura

    La estructura, un baluarte de inicios del siglo XX, se yergue como un esqueleto que se niega a desplomarse sobre la denominada «Calle de la Amargura». Esta pieza documental única, captada por el lente de Francisco Campos, registra el contraste brutal entre la devoción espiritual y la desidia institucional. La casa, que una vez fue orgullo del paisaje capitalino, ha pasado más de una década convertida en un nido de sombras y polilla.

    De la Promesa al Estacionamiento

    A pesar de los pomposos anuncios sobre la creación de la «Casa de las Artes y los Oficios», el proyecto ha resultado ser un espejismo. Se habló de restauradores italianos y convenios de alto nivel entre el MOP y la Alcaldía para enseñar carpintería o escultura a los cipotes del barrio, pero la realidad es cruda: tras las cercas de lámina solo habita el silencio, interrumpido ocasionalmente por el saludo de un agente del CAM que custodia la nada.

    Como bien se advierte en este registro histórico recuperado, la vulnerabilidad del edificio es total. A escasos metros, las cenizas de la Iglesia San Esteban sirven como recordatorio de que en el centro de San Salvador, un simple fósforo o la colilla de un «bolo» irresponsable pueden borrar un siglo de identidad en minutos. Al final, la ironía amarga del cronista se impone: ante la incapacidad de rescatar la cultura, quizás el destino de este patrimonio sea terminar como un simple y gris estacionamiento.


    Valor de Archivo

    Esta fotografía constituye un testimonio invaluable de la degradación del patrimonio arquitectónico de San Salvador, inmortalizando el momento exacto en que la fe y el olvido se cruzaron en la intersección de la historia.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos