Etiqueta: Patrimonio

  • Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    La infraestructura arquitectónica del Centro Histórico de San Salvador registró transformaciones definitivas debido a demoliciones planificadas, siniestros y falta de mantenimiento. La demolición del antiguo edificio de la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), ubicado frente a la Plaza Gerardo Barrios, eliminó una estructura del siglo XX para dar paso a la construcción de una edificación tecnológica.

    En el ámbito del patrimonio religioso, los restos de la Iglesia San José, de estilo neoclásico, fueron removidos por completo de su predio; este inmueble funcionaba como ruina tras el incendio que lo destruyó en 1975. Una pérdida similar ocurrió con la Iglesia San Esteban, construida con maderas e hierros importados, la cual quedó destruida por un incendio en el año 2013. Asimismo, el deterioro estructural por abandono derivó en el colapso y posterior demolición de la Casa Rey Prendes.

    Eliminación de murales y expresiones de arte público

    El arte público en fachadas y muros de la capital sufrió alteraciones por decisiones institucionales y planes de reordenamiento urbano. En diciembre de 2011, las autoridades eclesiásticas ordenaron la destrucción total del mural de azulejos cerámicos titulado «La armonía de mi pueblo», una obra diseñada por el artista Fernando Llort que revestía la fachada de la Catedral Metropolitana.

    Durante intervenciones recientes de ordenamiento vial y urbano, diversas expresiones pictóricas en las paredes de la ciudad fueron cubiertas con pintura plana. Esta medida eliminó retratos del poeta Roque Dalton, murales de carácter comunitario dedicados a Monseñor Romero, y consignas pertenecientes a movimientos sociales y culturales.

    Desmantelamiento de monumentos en ejes viales

    Las estructuras escultóricas ubicadas en zonas de tránsito vehicular fueron desmontadas o demolidas en el marco de nuevos proyectos de infraestructura y cambios en las directrices estatales. El Monumento del Bulevar de los Próceres, una obra modernista en relieve que representaba a los próceres de la Independencia, fue desmantelado para dar prioridad a obras de vialidad.

    En la periferia de la ciudad, la estatua de Agustín Farabundo Martí, situada en el Redondel Utila, fue retirada de su espacio en el año 2021. Posteriormente, en enero de 2024, se ejecutó la demolición del Monumento a la Reconciliación, una obra inaugurada en 2017 para conmemorar los Acuerdos de Paz que había sido elaborada con llaves de bronce recolectadas y donadas por la ciudadanía.

  • Casa Rey Prendes, testigo de su calvario y abandono

    Casa Rey Prendes, testigo de su calvario y abandono

    El aire en la 10.ª Calle Oriente pesa, cargado de una mezcla espesa de incienso, sudor de penitente y el polvo rancio de la madera de la casa Rey Prendes que se pudre en silencio.

    Es Semana Santa en el corazón de San Salvador, y mientras los pasos cansados de un fiel marcan el ritmo de una fe inquebrantable frente a la fachada descascarada, el sol del mediodía rebota en las láminas que intentan ocultar una herida urbana.

    Aquí, el aroma de la historia se mezcla con el olor a orines y olvido, en una esquina donde el tiempo parece haberse detenido a contemplar su propia ruina.

    La Agonía de la Calle de la Amargura

    La estructura, un baluarte de inicios del siglo XX, se yergue como un esqueleto que se niega a desplomarse sobre la denominada «Calle de la Amargura». Esta pieza documental única, captada por el lente de Francisco Campos, registra el contraste brutal entre la devoción espiritual y la desidia institucional. La casa, que una vez fue orgullo del paisaje capitalino, ha pasado más de una década convertida en un nido de sombras y polilla.

    De la Promesa al Estacionamiento

    A pesar de los pomposos anuncios sobre la creación de la «Casa de las Artes y los Oficios», el proyecto ha resultado ser un espejismo. Se habló de restauradores italianos y convenios de alto nivel entre el MOP y la Alcaldía para enseñar carpintería o escultura a los cipotes del barrio, pero la realidad es cruda: tras las cercas de lámina solo habita el silencio, interrumpido ocasionalmente por el saludo de un agente del CAM que custodia la nada.

    Como bien se advierte en este registro histórico recuperado, la vulnerabilidad del edificio es total. A escasos metros, las cenizas de la Iglesia San Esteban sirven como recordatorio de que en el centro de San Salvador, un simple fósforo o la colilla de un «bolo» irresponsable pueden borrar un siglo de identidad en minutos. Al final, la ironía amarga del cronista se impone: ante la incapacidad de rescatar la cultura, quizás el destino de este patrimonio sea terminar como un simple y gris estacionamiento.


    Valor de Archivo

    Esta fotografía constituye un testimonio invaluable de la degradación del patrimonio arquitectónico de San Salvador, inmortalizando el momento exacto en que la fe y el olvido se cruzaron en la intersección de la historia.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos