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  • Día Internacional del Periodista, el valor de la verdad

    Día Internacional del Periodista, el valor de la verdad

    En el Día Internacional del Periodista, se celebra la trayectoria de los periodistas que han marcado la historia entre 1980 y 2024. Estos profesionales han vivido cambios tecnológicos y políticos que han transformado la manera de informar. El periodismo es crucial para defender la verdad en un mundo donde la información es un bien cada vez más disputado.

    Francisco Campos nos da una galería de fotos del recuerdo rinde homenaje a quienes han dejado huella en la prensa nacional y extranjera. Aunque muchos veteranos de los años 80 no aparecen debido a las limitaciones tecnológicas de la época, su legado sigue vivo en la memoria colectiva.

    «Si usted ejerció el periodismo entre 1980 y 2024, seguramente se encontrará en esta galería de fotos del recuerdo. Es seguro que muchos veteranos periodistas de los años 80 no se encuentren en esta galería, en aquellos años, los periodistas raras ocasiones se tomaban fotos en el lugar de los hechos. Los colegas nacionales o de la prensa extranjera que no se encuentren en esta galería de honor, favor enviar una fotografía para agregarlos. Muchas felicitaciones en el #DíaInternacionaldelPeriodista»

    El periodismo ha pasado de ser una profesión de riesgo a una labor esencial para la democracia. Los reporteros enfrentan nuevos retos como las noticias falsas y la censura digital. Sin embargo, su compromiso con la verdad sigue siendo su mayor fortaleza.

    El reto actual del periodismo

    La lucha por la libertad de expresión sigue siendo un desafío constante para los periodistas en todo el mundo. Aquellos que no aparecen en la galería de honor pueden enviar sus fotos para ser incluidos.

    En este Día Internacional del Periodista, se honra a quienes, con su trabajo, hacen posible una sociedad mejor informada y más justa.

  • MAESTRO DE LA FOTOGRAFÍA

    MAESTRO DE LA FOTOGRAFÍA

    PREDICANDO CON EL EJEMPLO

    “El mejor maestro es el que predica con el ejemplo.” Esto quizá sea la mejor manera de definir a Fernando Golscher, un editor de fotografía y fotoperiodista que formó a una generación de jóvenes entusiastas de la fotografía de prensa durante la última década del siglo XX y los primeros años del siglo XXI. Más de una década y media en La Prensa Gráfica.

    Y es que Golscher no solo enseñaba, sino que también le encantaba salir a la calle a buscar fotografías “diferentes”, a hacer sus propios reportajes gráficos, mientras evaluaba la edición del día junto a su equipo, participaba en reuniones de editores y escogía lo mejor para la edición del día siguiente. Además, tenía tiempo para revisar el material de los fotoperiodistas, dar uno que otro consejo o mandar a repetir una foto hasta que el fotógrafo regresara con el mejor resultado.

    Para muchos que trabajaron bajo su tutela, era un “cabrón”, pero ahora, ya veteranos y con la experiencia que dan los años, todos los que consulté indirectamente se expresan con respeto y están seguros de que aprendieron mucho con Aurelio, como también se llama. Aquellos eran años dorados para la fotografía en La Prensa Gráfica, con un equipo de lujo que competía entre sí por tener las mejores imágenes sin perjudicar al compañero.

    Cada vez que Fernando salía, regresaba con una foto diferente, y esto era porque la planificaba con antelación o porque su intuición de fotoperiodista lo llevaba a donde ocurría el suceso. También hay que agregar sus grandes dotes de creatividad y el uso de la técnica fotográfica. Así fue como, al final del siglo XX, mientras se realizaba el último plenilunio del siglo, regresó con una foto de la luna llena justo cuando es atravesada por un avión. Quizá muchos habrán tomado este tipo de imágenes, pero no desde la terraza de un edificio en el Centro de San Salvador.

    Cuando ni siquiera se pensaba en las cámaras extremas, Golscher ataba una Canon al extremo del ala de una avioneta y regresaba con una foto nunca vista de una mujer caminando sobre el ala misma del aparato en vuelo a miles de metros de altura.

    En aquellos tiempos se usaba un disparador de cable, y él iba escondido en el asiento trasero desde donde accionaba la cámara. También se dedicó a las historias humanas como “Calles sin retorno”, una historia de niños huelepega que llegaron a adultos en las calles de la capital.

    Este trabajo le valió un premio a los Derechos Humanos. Trabajó temas de mujeres como el denominado “Hijos demandantes”, donde planteaba el compromiso de los padres de pagar las cuotas alimenticias de sus hijos, y otros temas varios, entre ellos “Amos salvajes”, donde retrató las sangrientas peleas de perros que, gracias al reportaje, fueron prohibidas en el país.

    Una imagen difícil de olvidar es la realizada con un lente de 500 mm, justo cuando un pick-up atropella y pasa sobre una mujer en Soyapango. Y, claro, no podían faltar las fotos de eclipses, lluvias de estrellas y, por supuesto, los rayos durante las tormentas eléctricas. Más de alguno de sus discípulos sigue sus pasos y pasa noches en vela, apuntando al cielo, esperando superar sus fotos.

    Francisco Campos.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos