Etiqueta: historia

  • Comunidad LGBTI+ en El Salvador (1980-2026)

    Comunidad LGBTI+ en El Salvador (1980-2026)

    La comunidad LGBTI+ enfrentó detenciones y agresiones sistemáticas por parte de las autoridades de seguridad pública durante la década de 1980 en San Salvador. Las personas trans y los trabajadores sexuales que operaban en el centro de la capital eran objeto de persecución por parte de la Policía Municipal. Los agentes utilizaban vehículos de transporte institucional, conocidos popularmente como la palomita, para trasladar a los detenidos hacia las bartolinas comunales. En estos recintos, los ciudadanos permanecían bajo arresto por periodos de setenta y dos horas y debían abonar una sanción económica para recuperar la libertad.

    Las dinámicas de socialización de este sector se concentraron en el sector de La Praviana, ubicado en la Segunda Avenida Norte, entre la Primera Calle Poniente y la Alameda Juan Pablo II. El perímetro albergaba establecimientos nocturnos como los bares El Faro, La Pravia y Elmer, los cuales funcionaban de forma simultánea con los puntos de reunión de agrupaciones musicales y mariachis. Estos comercios se establecieron como zonas de encuentro para personas del mismo sexo en un contexto urbano marcado por el rechazo social.

    Espacios de participación LGBTI+ en las festividades del municipio de Mejicanos

    El municipio de Mejicanos, ubicado en el sector norte de San Salvador, funcionó como una de las primeras localidades en otorgar apertura de participación pública a este colectivo. Las autoridades locales permitieron la integración de la comunidad en los festejos patronales conmemorados cada 16 de agosto en honor a la Virgen del Tránsito.

    Los integrantes del sector marchaban en estructuras flotantes sobre camiones que recorrían las vías principales de la ciudad. El trayecto requería el despliegue de dispositivos de seguridad vial por parte de las fuerzas policiales para prevenir agresiones físicas del público, debido a que los asistentes arrojaban frutas y objetos contundentes contra los participantes del desfile.

    Evolución histórica del Desfile del Orgullo y movilización social (1997-2025)

    El primer Desfile del Orgullo en la República de El Salvador ocurrió el 28 de junio de 1997 con una asistencia inicial registrada de doscientas personas. Esta movilización se constituyó como el evento reivindicativo de carácter civil más antiguo documentado en el territorio centroamericano.

    Para el año 2025, el nivel de convocatoria de la marcha anual se incrementó de forma progresiva. El desarrollo de la movilización civil se caracterizó por la asistencia autónoma de los ciudadanos pertenecientes a diversos colectivos sociales, sin registrarse mecanismos de movilización inducida, traslados organizados por entidades externas o incentivos materiales de alimentación para los asistentes.

    LGBTI+: Inserción laboral, emprendimiento y panorama actual en 2026

    Los ciudadanos pertenecientes a la diversidad sexual registraron cambios en sus condiciones laborales y de representatividad civil en comparación con los sectores de exclusión de los años ochenta. Los censos y registros comerciales indican la incorporación de este sector en puestos operativos y de atención al cliente en almacenes, tiendas y sucursales de servicios gastronómicos.

    La población LGBTI+ ejerce funciones administrativas, puestos técnicos y cargos de jefatura en instituciones del aparato estatal y en corporaciones del sector privado. Asimismo, se documentó el establecimiento de microempresas individuales, la operación de centros de estética y estética capilar, y la participación activa como productores de materiales audiovisuales en plataformas de difusión digital como YouTube y TikTok. Este sábado se ejecuta el vigésimo octavo Desfile del Orgullo en las arterias de la capital salvadoreña.

  • Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    Demolición y pérdida del patrimonio arquitectónico civil y religioso

    La infraestructura arquitectónica del Centro Histórico de San Salvador registró transformaciones definitivas debido a demoliciones planificadas, siniestros y falta de mantenimiento. La demolición del antiguo edificio de la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), ubicado frente a la Plaza Gerardo Barrios, eliminó una estructura del siglo XX para dar paso a la construcción de una edificación tecnológica.

    En el ámbito del patrimonio religioso, los restos de la Iglesia San José, de estilo neoclásico, fueron removidos por completo de su predio; este inmueble funcionaba como ruina tras el incendio que lo destruyó en 1975. Una pérdida similar ocurrió con la Iglesia San Esteban, construida con maderas e hierros importados, la cual quedó destruida por un incendio en el año 2013. Asimismo, el deterioro estructural por abandono derivó en el colapso y posterior demolición de la Casa Rey Prendes.

    Eliminación de murales y expresiones de arte público

    El arte público en fachadas y muros de la capital sufrió alteraciones por decisiones institucionales y planes de reordenamiento urbano. En diciembre de 2011, las autoridades eclesiásticas ordenaron la destrucción total del mural de azulejos cerámicos titulado «La armonía de mi pueblo», una obra diseñada por el artista Fernando Llort que revestía la fachada de la Catedral Metropolitana.

    Durante intervenciones recientes de ordenamiento vial y urbano, diversas expresiones pictóricas en las paredes de la ciudad fueron cubiertas con pintura plana. Esta medida eliminó retratos del poeta Roque Dalton, murales de carácter comunitario dedicados a Monseñor Romero, y consignas pertenecientes a movimientos sociales y culturales.

    Desmantelamiento de monumentos en ejes viales

    Las estructuras escultóricas ubicadas en zonas de tránsito vehicular fueron desmontadas o demolidas en el marco de nuevos proyectos de infraestructura y cambios en las directrices estatales. El Monumento del Bulevar de los Próceres, una obra modernista en relieve que representaba a los próceres de la Independencia, fue desmantelado para dar prioridad a obras de vialidad.

    En la periferia de la ciudad, la estatua de Agustín Farabundo Martí, situada en el Redondel Utila, fue retirada de su espacio en el año 2021. Posteriormente, en enero de 2024, se ejecutó la demolición del Monumento a la Reconciliación, una obra inaugurada en 2017 para conmemorar los Acuerdos de Paz que había sido elaborada con llaves de bronce recolectadas y donadas por la ciudadanía.

  • VIDEO. Espejismos de bronce, cemento y luz: la memoria escrita en los muros del Centro Histórico

    VIDEO. Espejismos de bronce, cemento y luz: la memoria escrita en los muros del Centro Histórico

    El Centro Histórico de San Salvador registró transformaciones estructurales debido a procesos de modernización y ordenamiento urbano. Las modificaciones físicas provocaron la desaparición o el traslado de diversos iconos arquitectónicos y escultóricos que definieron el paisaje de la capital salvadoreña durante décadas.

    El Parque Infantil de Diversiones, originalmente conocido como Campo de Marte, resguarda un obelisco conmemorativo instalado en 1893. Esta estructura perdió su elemento superior, un águila de bronce que conmemoraba las campañas militares del siglo XIX, cuando la tormenta tropical Amanda la derribó en el año 2020. La pieza fue resguardada por las autoridades para una posterior restauración, quedando fuera de la vista pública.

    Alteraciones en parques y plazas emblemáticas del Centro Histórico

    En el Parque Centenario, un espacio construido para conmemorar el primer centenario de la Independencia, la estatua neoclásica conocida como «el niño de la fuente» fue retirada de su ubicación original. El centro del recinto conserva la base geométrica vacía donde operaba la estructura.

    La Plaza Gerardo Barrios también experimentó cambios en sus elementos históricos vinculados a hechos políticos. En este sitio ocurrió el magnicidio del presidente Manuel Enrique Araujo en 1913. La banca original donde se registró el suceso fue desmontada de la plaza pública y trasladada al interior del Palacio Nacional con el objetivo de protegerla de actos de vandalismo.

    Cambios en el entorno de la antigua Facultad de Medicina

    El perímetro de la antigua Facultad de Medicina fue objeto de intervenciones urbanas que modificaron su inventario escultórico. En esta zona se encontraba un busto de José de San Martín, donado por la República de Argentina en la década de 1950 en el contexto de los movimientos universitarios de la época.

    Asimismo, en el mismo sector permanecía una estatua dedicada a San Romero de América orientada hacia la plaza. Ambas piezas fueron removidas de sus bases fijas en el transcurso de las recientes obras de reestructuración urbana ejecutadas en el área.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos