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  • BARES DEL CENTRO DE SAN SALVADOR

    BARES DEL CENTRO DE SAN SALVADOR

    Los más antiguos y populares bares del centro de San Salvador se encuentran sobre la cuarta avenida sur y la cuarta avenida norte.

     

    En estos lugares se disfruta de tragos o cervezas a precios económicos,  y botanas frías y calientes, en un ambiente de cordialidad y amistad, música de rockola y muchas veces, mariachis en vivo.

    Por ejemplo, El Congreso es un bar de licores que, según Verónica Laínez, comenzó a funcionar en 1996. Cuenta con medio centenar de mesas, sirven botellas de licor desde un dólar el cuarto de litro hasta vodka y ron de 5 dólares la botella, acompañado de boquitas y hielo, además está la especialidad: sopas que cambian cada día, res, patas o chipilín; además alitas de pollo o costilla y frutas de temporada. Cuenta con Sky para que los clientes vean los partidos de fútbol.

     

    Mientras que Los Encuentros es un bar y restaurante donde la especialidad es la cerveza embotellada y de barril. Su propietaria, Blanca Tejada, asegura que funciona desde hace 35 años; es un punto de encuentro para grupos de amigos y parejas que llegan a disfrutar de platillos, cocteles de mariscos y, por supuesto, cerveza muy fría.

    Hades Metal Bar es un sitio para los amantes del rock metal, blues, jazz y hasta música clásica. Acá hay cervezas y licores como whisky, vodka o ron a precios económicos; está en el edificio Rávena, frente al parque San José.  Su interior está decorado con grandes murales de Hades, el dios del inframundo, y paisajes fantasmagóricos que reflejan un ambiente relajado “como para liberar el estrés acumulado en un día de arduo trabajo”, dice su propietario, Efraín Maldek.  También hay conciertos en vivo.

     

    Para los amantes del fútbol el mejor bar es El amigo, en el edificio Duke, en la esquina de la cuarta avenida sur y la calle de la Amargura. Está decorado totalmente con los colores del Club Barcelona, aunque también tiene logos del Real Madrid. Cuenta con 17 mesas y tres barras que son atendidas por su propietaria, Maritza de Cubías, y varias meseras que ofrecen boquitas de costilla ahumada, corazón de res o  ceviche de pescado y camarón. Funciona desde hace 32 años.

    Pero uno de los más especiales es El Hoyo, un bar gay con más de 30 años de funcionamiento y en el que, según su propietario, se dan cita las parejas del mismo sexo, entre jóvenes estudiantes, profesionales y empleados. En este lugar se sirven licores y cervezas nacionales y extranjeras. Hay música para todos los gustos y la iluminación mantiene en lugar en penumbras para la intimidad de los clientes; está ubicado sobre la calle Delgado, contiguo al cine Metro.

  • HASTA EL TOPE EN MEJICANOS

    HASTA EL TOPE EN MEJICANOS

    La ofensiva “Hasta el tope” lanzada por la guerrilla en 11 de noviembre de 1989 me sorprendió en mi natal Mejicanos, en la colonia España, en casa de mi prima Maribel, esposa del asesinado foroperiodista Roberto Navas hacía unos ocho meses.

    En ese tiempo ya trabajaba para la Agencia Francesa de Prensa (AFP, Agence France-Presse) así que comencé a tomar fotos en el norte de la ciudad que pronto se convirtió en un bastión de Las Fuerzas Populares de Liberación FPL uno de los cinco brazos armados del FMLN. Los vecinos de las colonias España, las Delicias de Norte, Montreal y otras salieron a las calles a construir barricadas en claro apoyo a los insurgentes.

    El FMLN lanzó su ofensiva denominada «Hasta el tope» y con aquella acción militar pretendía obligar al gobierno de Alfredo Cristiani y los duros de ARENA a negociar el fin a la guerra de más de 12 años que desangraba a El Salvador. El resultado fueron decenas de muertos, asesinato de intelectuales, periodistas, políticos y, los más sufridos, los civiles pobres.

    Estas fotografías son parte de la historia reciente de El Salvador y de lo que sufrieron las ciudades como Mejicanos, Cuscatancingo, Soyapango, colonia Escalón y otras a las que me tocó darles cobertura en medio de los tiroteos que al final también alcanzaron a unos de mis colegas más cercanos, como Eloy Guevara y otros fotoperiodistas, que cayeron trabajando para reportar la verdad.

  • UN PIRATA MODERNO DE LA SUPERVIVENCIA

    UN PIRATA MODERNO DE LA SUPERVIVENCIA

     

    Edwin Ayala (47) conduce un “taxi pirata” desde hace más de 20 años en San Salvador aunque en sus inicios lo hacía en uno que cumplía con los requisitos de ley.

    Aprendió la “taxiada” en la cooperativa de taxis ACOTER, en 1986, en la terminal de Oriente en San Salvador. Hoy lo hace en un viejo Geo Prim, año 91, con placas particulares.

    “Es como mi cuma, mi herramienta de trabajo; me da todo para mantener a mi familia”, explicó Ayala, apodado cariñosamente como McGiver.

    Edwin reconoce que está al margen de la ley pero es el pilar económico de su esposa y dos hijos. Además de debe enfrentar una serie de adversidades.

    Por ejemplo, la competencia con los taxis legalizados, rechazar viajes de poca paga, evitar las multas y persuadir a los policías para que no lo multen o le decomisen su medio de subsistencia.

     

    También debe enfrentar el peligro de la delincuencia en las comunidades y zonas de riesgo a las que debe ir a dejar a sus clientes o la discriminación de los viajeros por no estar autorizado para circular ni prestar el servicio.

    McGyver afirma que son muchos los que están al margen de la ley y se dedican a la piratería como medio de supervivencia: los vendedores de películas y música, programas informáticos, ropa y zapatos y los mismos empresarios de taxi que tienen varios vehículos particulares en los que ofrecen servicio.

    Según Edwin, el problema de los taxis piratas tiene solución: que el Gobierno facilite la obtención de placas para quienes en realidad desean trabajar -como él- y conseguir la subsistencia de su familia.

    El gobierno, agregó, debería realizar un estudio socioeconómico de quienes se rebuscan para obtener el pan de cada día y dejar de ser etiquetados como pirata.

  • PARA LLEVAR Y PARA COMER AQUÍ

    La pupusería Zoila, ubicada en Olocuilta, es famosa entre sus clientes.

    Unos las piden para comer dentro del local, otros las pueden saborear en restaurantes del aeropuerto Internacional y los pedidos especiales para compatriotas en Estados Unidos.

    Según su propietaria, Zoila Escobar de Castro, de 62 años, la idea del negocio nació un poco después de inaugurado el aeropuerto, en 1979, cuando los viajantes que iban o venían pasaban por el pueblo preguntando por el platillo típico salvadoreño.

     

     

    En los últimos 36 años, la pupusa ha experimentado cambios tanto en sus precios como en sus ingredientes: a los tradicionales frijoles, queso y chicharrón se han sumado otros ingredientes, como pollo, ayote, camarón, zanahoria, ajo, chile jalapeño y, por supuesto, la Pupusa Loca que lleva un poco de cada uno de esos ingredientes.

    Los precios son accesibles al público que puede disfrutar de las tradicionales a US$0.50 y las especialidades a US$0.60; una pupusa loca, de aproximadamente 10 pulgadas de diámetro, cuesta US$3.00 dólares.

     

    Cada mañana, las cocineras preparan cerca de un centenar y medio de pupusas que son enfriadas a temperatura ambiente y luego envueltas una por una en papel especial para ser trasladadas a los restaurantes del aeropuerto internacional.

    Otros pedidos especiales para salvadoreños residentes en Estados unidos llevan el mismo proceso pero, una vez envueltas, son congeladas y después colocadas en recipientes herméticos especiales para su envío.

    Doña Zoila asegura que el negocio se mantiene abierto desde las 5:00 a.m. hasta las 10:00 p.m. para atender a salvadoreños y extranjeros, por eso ellas se mantienen siempre atentas a las llegadas de los vuelos aéreos porque es cuando se incrementa el movimiento.

  • EL RETRATO DE MI MEJOR AMIGO

    EL RETRATO DE MI MEJOR AMIGO

    Tomar fotos es tan fácil que “hasta un niño lo puede hacer”,  esa frase es un insulto para la inteligencia de los menores que sólo necesitan un poco de orientación para superar cualquier reto en lo que a aprendizaje se refiere, por eso les prestamos una cámara fotográfica digital y les pedimos que hicieran un retrato de su mejor amigo o amiga bajo la lógica de que todo adulto tubo en su infancia un mejor amigo al que recuerda con cariño, este experimento nos servirá para que algún día estos niños recuerden en el futuro quien fue su amigo de la infancia.

    Para saber un poco sobre la amistad de los protagonistas les preguntamos sobre el origen de su amistad o sus actividades en común por ejemplo Samuel 8 años y  Luis de 7 se conocieron desde muy pequeños en La Guardería de la alcaldía municipal según confirma su madre, Samuel se alegra al afirmar que junto a Luis ha jugado básquet bol y compartido juegos en su teléfono. Génesis de 6 años le tomo la fotografía a su sobrino Felipe de 5 años y este a Jefferson de cuatro ellos juegan y comparten sobre la Sexta Avenida Norte, Frente al Parque San José, son hijos de vendedoras de frutas y Don Chepe de la librería de libros usados Shalom les da espacio para que jueguen y les presta libros para que se entretengan mientras la madres trabajan.

    Brenda Y Fernanda han crecido en La placita ex-biblioteca Su abuela Priscila Saravia aún recuerda cuando la primera mordió a su amiga mientras dormía en un corral de madera. Ahora Fernanda asegura que es su mejor amiga con la que hacen sus deberes y corretean por los pasillos del mercadito. Daniela y Michel de 10 y 7 años comparten en la misma zona. A la menor le gusta la amistad de Daniela porque “nunca pelea, presta sus juguetes y nunca pone excusas” asegura.

    Jairo y Mateo se divierten jugando al futbol y a “libra mi palito” una especie del “ladrón librado” de antes, también juegan a los carritos y muñecos,  sus edades casi se igualan 7 el primero y 6 el otro. El más pequeño del grupo es Mario de 4 años que hincado tomo la foto de Mateo, él no era parte del grupo seleccionado pero fue insistente hasta que logro tomar la foto de su amigo.

    Sobre la Calle  Delgado otros niños y niñas acompañan a sus madres y padres en las jornadas de venta, muchos de ellos colaboran en el trabajo aunque sus progenitores no se lo exijan, es parte de la diversión de niños. Sheila ayuda a vender “lichas” su mejor amiga es Valeria quien asegura que siendo primas siempre se han llevado muy bien antes jugábamos a las muñecas, haciendo tortillas de juguete ahora “nos ponemos uñas y comemos mangos” son sus gustos en común.

    Paola y Juan son compañeros en el Club de Taewondo “Dragones” frente a La Plaza Morazán, ahí comparten las enseñanzas de sus maestros y entrenan fuertemente, ella le enseña las “formas, patadas y la disciplina” porque es un gran compañero.  Samuel y Mariela son amigos desde el segundo grado y comparten cuando los llevan de paseo a un “Picnic” de la escuela a un parque cercano.  Alejandro de 9 años tomó la fotografía de Nicole de 7 años, ellos se conocen desde siempre, sus madres venden frente al cine Metro y han jugado escondelero, mica, atrapa a tu amigo y pelota junto a otros niños dice Alejandro.

    Este lunes primero de octubre se celebra en El Salvador el “Día Universal del niño y la niña” una celebración dedicada a la fraternidad y a la compresión de la infancia en el mundo según la Organización de las naciones Unidas ONU que en 1959 aprobó la Declaración de los Derechos de los infantes y en 1989, sancionó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. 

    El reportaje se publicó en 2018 en los periódicos El Diario de Hoy y Más.

error: Gracias por respetar el arte de Francisco Campos