Decenas de personas hacían oídos sordos a los gritos de auxilio de las mujeres que trataban de rescatar algunas de sus pertenencias de unos cinco prostíbulos que fueron consumidos por un incendio frente al Parque Centenario de San Salvador. El problema del estigma que llevan estas mujeres valió los comentarios de que aparte de no ayudarlas muchos comentaran “Se están quemando las niñas” o “que se quemen las putas”. Parece que nadie pensaba en los seres humanos o en las históricas y centenarias casas que se estaban quemando.